Si bien en el oficialismo no se animan a dar nombres del posible armado, se habla “lista joven con muchos militantes territoriales”.
A priori, la campaña del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires no se va a caracterizar por nombres propios con fuerza que puedan arrastrar votos, sino por tres conceptos que van dentro de la cápsula de la “gestión”: reactivación económica, vacunación y unidad.
En Morón, por ahora, parece replicarse la misma lógica. Puertas adentro de los despachos del palacio municipal y las paredes del Concejo Deliberante nadie se anima a dar apellidos del supuesto armado electoral por una simple razón: no los hay.
Tal como contó LaNoticiaWeb, son los siguientes concejales de la coalición oficialista a quienes se les termina el mandato: Jorge Laviuzza (Frente Renovador); Paula Majdanski (La Cámpora); Karina Godoy (Peronismo local); José María Gayoso (Nuevo Encuentro) y Gustavo Pintos (SATSAID).
El actual presidente del Concejo, Laviunzza, ya fue electo en 2013 y 2017 por lo cual, según la ley, no puede ser candidato; algo que en Morón se pretende respetar, sobre todo en el massimo, que fue un espacio clave para la aprobación del proyecto que prohíbe más de dos mandatos en la provincia.
Morón cuenta con 24 concejales de los cuales se renovarán la mitad, 12, en estas elecciones. Cerca del intendente Lucas Ghi aspiran ganar las elecciones de manera contundente y renovar 6 o hasta 7 ediles. No obstante, entienden que lo lógico sería una repartición de cinco para el FdT, cuatro para JxC, dos para el randazzismo y uno para alguno de los cuatro monobloques que les vence el mandato.
Esta matemática también queda sujeta a la interna que se desató dentro de JxC en Morón. Tal como viene publicando este medio, desde el radicalismo expresaron su enojo hacia el PRO y más precisamente hacia el sector del Ramiro Tagliaferro. Samaparisi y Diwan fueron las voces que pasaron factura por el destrato del ex intendente de Cambiemos a la UCR en su fatídica gestión 2015-2019.
Estas diferencias en la coalición opositora entusiasman al oficialismo y a que el 5-4-2-1 pase a ser un 6-3-2-1.
Volviendo al armado: si bien aún no se materializó la mesa de negociación donde el FdT moronense se sentará a discutirlo, integrantes del oficialismo imaginan que, casi con seguridad, el esquema de distribución será idéntico al de 2019: 1° Nuevo Encuentro; 2° Frente Renovador; 3° peronismo Local; 4° Nuevo Encuentro; 5° Peronismo local y 6° y 7° Frente Renovador.
De esta manera, tiene serias chances de renovar Paula Majdanski. Incluso, algunos no descartan que ella sea la que encabece la lista. Karina Godoy podría ser la otra concejala saliente que integre la lista para estirar su mandato cuatro años más.
Después de eso aún no hay más nombres concretos. Una fuente cercana al oficialismo indicó a este medio que la intención será armar una “lista joven con muchos militantes territoriales”. Desde esa premisa se desliza lo único que se animó a vaticinar otra fuente sobre el armado electoral: “renovación generacional”.
Avanzando el plan de vacunación y con datos económicos que comienzan a vislumbrar la esperada reactivación, la unidad parece ser (a pesar del enorme esfuerzo de ocultarlo) el componente más complejo de la campaña del Frente de Todos.
Morón no es la excepción: el año pasado Adrián Grana y Andrea Conde dejaron Nuevo Encuentro. Grana fue diputado provincial, mano derecha de Martín Sabbattela durante muchos años y dejó el espacio acusando al actual intendente de Morón de actitudes poco democráticas y de que actuaba “como patrón”.
En su momento, Grana intentó armar un frente progresista sin la repercusión que esperaba. El ex diputado, sin considerarse camporista, se golpea el pecho asegurando que tiene la venia de Máximo Kirchner, cosas que algunos afirman y otros dudan.
En las últimas horas, por las calles moronense aparecieron carteles de Grana que ilusionan a los que pregonan la unión. “Frente de Todos es de todos”, decían los afiches. Quien fue la mano derecha de Sabbatella pide lugar en la mesa de negociación y la unidad del Frente de Todos en Morón no parece tan utópica.
