En la Bombonera, el equipo de Ischia fue más que el de Gorosito y parecía que se lo llevaba con un gol de Palermo. Pero Gallardo, de tiro libre, lo igualó y al final casi lo gana el Millonario: Falcao tuvo la victoria y falló. Fue un clásico discreto que Riquelme lo vio desde afuera.
En la Bombonera, el equipo de Ischia fue más que el de Gorosito y parecía que se lo llevaba con un gol de Palermo. Pero Gallardo, de tiro libre, lo igualó y al final casi lo gana el Millonario: Falcao tuvo la victoria y falló. Fue un clásico discreto que Riquelme lo vio desde afuera.
Con un marco impresionante, como siempre sucede en este tipo de partidos, y sobre todo en la Bombonera, salieron los equipos. Llamó la atención que la televisión pusiera micrófonos en la arenga de Boca antes de salir a la cancha. Se escuchó clarito como el Negro Ibarra expresó: "¡Vamos que tenemos que salir a matarlos a estos hijos de puta!", con un tono bastante bélico que no le suma al mensaje de parar la violencia que siempre se escucha y se ve en la TV. Palermo, en cambio, fue más tranquilo y, con un tono más suave, dijo: "Vamos, hay que ganar!".
Empezaron las patadas, los roces, las marcas fuertes, las piñas (como la de Morel a Domingo), los agarrones y el bostezo. El primer período dejó una sola certeza: los de Ischia fueron más que los de Gorosito. Fueron los que más intentaron y más cerca estuvieron de abrir el marcador. River, poquito y nada. Apenas algunos rasguños al arco de Abbondanzieri, que no tuvo trabajo. Pero el marcador era el que tenía la posta y el partido no se guiaba por las intenciones. Así que los primeros 45 se fueron 0 a 0.
El segundo tiempo siguió en sintonía. Boca salió dispuesto a buscarlo con mucha más actitud que en el PT y encontró rápidamente el gol. Palermo la agarró de frente al arco, fuera del área, a unos 30 metros de la valla, apuntó y disparó. El remate no fue potentísimo ni al ángulo. Pero entre las flojas manos de Vega se escurrió y en gol se convirtió. Gol y fiesta loca. El goleador se sacó la remera y se fue a gritarlo con todo y con todos.
Gorosito sacó al multimediático Fabbiani, que aspiraba a mucho en este partido pero sólo se quedó en palabras. El Ogro fue una sombra y salió fastidioso (cuando llegó al banco de suplentes le pegó una patada). Y el local se agrandaba cada vez más. Ahí, cuando el Xeneize estaba a pleno, Battaglia le hizo un foul a Buonanotte (ojo, no a la Malanotte, eh) en la puerta del área y el Muñeco Gallardo se hizo cargo. Remató, la bola tomó muchísima rosca y adentro. Gol y un grito sagrado. River, a pesar de que no lo merecía, se puso 1 a 1.
El resto del partido fue con Boca buscando pero sin mucha profundidad y con River intentando una contra letal que defina el partido. Y esa contra llegó... Claro que no fue letal; pero estuvo cerca de serlo. Falcao quedó solo afuera del área con el Pato en su arco. El colombiano tenía entre 20 y 30 metros por recorrer en un duelo mano a mano, pero el delantero no lo aprovechó. No es que el duelo lo ganó el Pato, porque no hizo mucho más que achicar. Sino que Falcao la terminó muy mal y la pelota se fue arrastrándose a más de un metro del arco. Fue una situación clarísima que hubiera determinado el resultado.
