La dirigente marca distancia de la conducción que ejerce la hermana presidencial y prepara nuevas señales de autonomía. Cerca suyo aseguran que el conflicto no derivará en una ruptura con la Casa Rosada
Las diferencias entre Patricia Bullrich y el círculo más cercano a Karina Milei ya dejaron de ser un secreto dentro del oficialismo. Sin embargo, en el entorno de la senadora insisten en que los cuestionamientos a la conducción política de la secretaria general de la Presidencia no implican un alejamiento del proyecto encabezado por Javier Milei, a quien continúan respaldando.
La estrategia del bullrichismo consiste en marcar una distinción entre el rumbo económico impulsado por el Presidente y el esquema de conducción política que atribuyen a su hermana. Mientras ratifican su apoyo a las reformas económicas, cuestionan un modelo de toma de decisiones que consideran excesivamente vertical y cerrado a la discusión con aliados.
Según describen cerca de la legisladora, la estructura política construida alrededor de Karina funciona bajo una lógica jerárquica en la que las decisiones se comunican como órdenes ya definidas, sin espacio para negociaciones ni debates internos. En ese marco, cualquier desacuerdo suele ser interpretado como un acto de deslealtad.
Por esa razón, anticipan que seguirán apareciendo señales públicas de diferenciación. De hecho, consideran probable que las tensiones vuelvan a quedar expuestas durante el debate por la reforma electoral, uno de los temas que ya generó cruces dentro de La Libertad Avanza.
Hace algunas semanas, Bullrich promovió negociaciones con sectores aliados para intentar reunir los votos necesarios para avanzar con distintos aspectos de la reforma política. Su propuesta contemplaba dividir el proyecto para facilitar la aprobación de mecanismos como las internas optativas y Ficha Limpia. Sin embargo, Karina Milei rechazó esa posibilidad y mantuvo la postura de impulsar la eliminación total de las PASO, una iniciativa que todavía no cuenta con respaldo suficiente en el Congreso.
«La PASO le cuesta a los argentinos entre 220 y 240 millones de dólares. Y ya estamos viendo resultados: hay una merma en la cantidad de votantes, de gente que va a votar. La sociedad no tiene tantas elecciones», sostuvo esta semana el ministro del Interior, Diego Santilli.
El funcionario trabaja junto a Bullrich y Martín Menem para conseguir los apoyos necesarios que permitan aprobar la iniciativa, convertida en una de las principales apuestas legislativas del oficialismo para las próximas semanas.
A pesar de las diferencias internas, cerca de la senadora descartan cualquier escenario de ruptura política. Aseguran que no existe intención de abandonar los bloques legislativos ni de romper relaciones con la Casa Rosada.
De hecho, en paralelo a las discusiones nacionales, Bullrich continúa participando activamente en el fortalecimiento territorial de La Libertad Avanza. En los últimos días compartió actividades con los concejales Andrés Genna y María Ratti Repetto en Pilar, junto al senador provincial Diego Valenzuela y la diputada nacional Patricia Vázquez. Durante el encuentro, que reunió a empresarios y comerciantes locales, se difundieron propuestas vinculadas al proyecto libertario para el municipio.
Al mismo tiempo, desde Mendoza la senadora impulsó la figura de Luis Petri como posible candidato a gobernador y reafirmó su compromiso con una eventual reelección presidencial de Milei.
En el bullrichismo sostienen que el vínculo con el Presidente permanece intacto. Incluso aseguran que Javier Milei comprende la necesidad de expresar diferencias políticas cuando existen desacuerdos de fondo y que no cuestiona esa actitud.
La relación con Karina Milei, en cambio, atraviesa un momento mucho más complejo. Según afirman, gran parte de los mensajes llegan a través de declaraciones públicas o trascendidos periodísticos, aunque reconocen que este miércoles ambos sectores mantuvieron conversaciones en la Casa Rosada.
Quienes rodean a Bullrich aseguran que la ex ministra no se siente condicionada por posibles represalias políticas. Recuerdan su extensa trayectoria pública, marcada incluso por períodos de exilio, y destacan que se encuentra en una etapa en la que prioriza actuar según sus convicciones.
La fotografía difundida por la propia senadora tras la reunión con Karina reflejó un encuentro de tono institucional. Junto a la imagen escribió: “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente Javier Milei”. Una definición que, según interpretan en su entorno, vuelve a poner el foco en el respaldo al rumbo económico del Gobierno.
Además, consideran que el espacio político de Bullrich conserva herramientas que dificultan cualquier intento de marginarla. Entre ellas mencionan su nivel de conocimiento público, su imagen positiva entre sectores del electorado republicano y la capacidad demostrada recientemente para influir en la dinámica parlamentaria.
Por otra parte, desde el entorno de la dirigente niegan que existan conversaciones en marcha con Mauricio Macri, aunque admiten que mantienen una intensa agenda de reuniones y contactos. Según explican, referentes políticos, empresarios y actores con influencia tanto a nivel nacional como internacional continúan acercándose para dialogar y explorar escenarios futuros.
En ese contexto, el bullrichismo busca consolidar una posición propia dentro del oficialismo: acompañar el proyecto presidencial de Javier Milei, pero sin resignar autonomía frente al esquema de conducción que encarna Karina Milei.
