El Presidente expuso ante inversores durante la Argentina Week en el JPMorgan. El auditorio valoró su defensa del programa económico, pero el tramo dedicado a criticar a empresarios argentinos generó sorpresa en un ámbito enfocado en atraer capitales.
La presentación de Javier Milei en Nueva York dejó un saldo político ambiguo. El mandatario recibió reconocimiento por su defensa del programa económico, pero sus ataques directos contra empresarios argentinos provocaron desconcierto entre varios asistentes del mundo financiero. La escena ocurrió durante la apertura de la Argentina Week en la sede del JPMorgan.
El encuentro reunió a inversores, ejecutivos de fondos y analistas financieros interesados en el rumbo económico argentino. El Gobierno buscó consolidar una señal de estabilidad y apertura al capital internacional. Milei habló durante 44 minutos ante un auditorio que siguió con atención su exposición.
En los pasillos del banco, una vez finalizado el discurso, aparecieron comentarios críticos sobre el tono del Presidente. Algunos asistentes interpretaron que el mensaje tuvo un fuerte componente de política interna. Un jefe de un fondo de inversión estadounidense sostuvo que el discurso le pareció “dirigido al púbico argentino”. Luego agregó: “Estos son títulos para los programas de televisión de la noche en Argentina”.
Ese mismo interlocutor señaló que la composición del auditorio reflejó una fuerte presencia local. Según indicó, la proporción de argentinos superó ampliamente a la de inversores estadounidenses. El comentario alimentó la percepción de que parte del mensaje apuntó más al escenario político doméstico que al público financiero internacional.
Otros participantes coincidieron con esa lectura. Un asistente vinculado al sector financiero planteó que el Presidente “debería haber arrancado directamente sobre cómo está cambiando la Argentina y contar porqué esta vez es diferente”. También afirmó: “No debería haber gastado tanto tiempo en sus peleas con los empresarios, tampoco tanto tiempo a temas teóricos, menos filosofía”.
A pesar de esas críticas, varios inversores rescataron la segunda mitad del discurso. Allí Milei reforzó la idea de disciplina fiscal, apertura económica y continuidad de las reformas. Ese tramo generó mejor recepción entre los presentes. Uno de los asistentes señaló: “hubo puntos importantes como resaltar que las deudas se pagan”. También valoró el mensaje de apertura comercial, la agenda de desregulación y el compromiso con reformas legislativas. Luego resumió su evaluación con una frase breve: “La segunda pare fue mejor”.
El propio Presidente introdujo el eje que generó mayor polémica. Durante su exposición recordó sus recientes cruces con empresarios argentinos. En ese contexto afirmó: “Todos saben que en las últimas semanas tuve confrontaciones abiertas con Paolo Rocca, con Javier Madanes Quintanilla y con el sector textil. Como nadie me puso una cara visible no los puedo atacar de manera directa, pero sí puedo decir que los otros dos son empresarios prebendarios”.
El mandatario profundizó la acusación con un mensaje directo: “Quizás Rocca y Madanes, en connivencia con políticos ladrones, atacaron a los argentinos durante muchos años, pero se terminó. Se terminó esto, se terminó la Argentina corrupta”.
También dedicó un tramo de su discurso a Madanes Quintanilla y al conflicto con la empresa Aluar. Allí afirmó que el empresario presionó al Gobierno para sostener una barrera comercial. Según relató, “Si no le manteníamos la barrera, nos iba a tirar 920 trabajadores a la calle un día antes de tratar la reforma laboral.. y nos tiró 920 trabajadores a la calle, esto no es un juego de niños”.
Milei cuestionó además el sistema de protección comercial. En ese punto sostuvo: “Si la consecuencia del sistema es una barrera comercial eso es un robo. Ese robo solamente puede ocurrir porque lo permite la violencia del Estado. Consecuentemente, no lo hace gratis. ¿A caso se creen que en el Estado hay ángeles?”.
Las críticas del Presidente generaron interpretaciones diversas entre los inversores. Un financista con intereses en el país evaluó que el mensaje implicó “una apuesta fuerte” para transformar la relación entre el Estado y el empresariado. Según su visión, la estrategia buscó marcar un cambio profundo en el modelo económico. Sin embargo, también consideró que el ataque personal contra empresarios resultó innecesario, aunque efectivo desde el punto de vista comunicacional.
Desde el ámbito de la consultoría internacional también surgieron matices. Kezia McKeague, de McLarty Associates, sostuvo que “fue un discurso con mensajes claros sobre el rumbo económico, en el marco de un evento extraordinario en Nueva York que reunió a una gran parte del sector privado internacional interesado en Argentina”. A la vez, advirtió que “tal vez tuvo un tono más pensado para la audiencia doméstica argentina que para inversores internacionales, pero dejó definiciones importantes: reafirmó que las deudas se pagan y reiteró su compromiso de avanzar con las reformas estructurales —incluida la reforma tributaria— a través del Congreso. Eso es una señal relevante para el mercado”.
El análisis político también apareció entre los financistas argentinos presentes. Javier Timerman, managing partner de AdCap, interpretó la exposición como una señal de continuidad del proyecto oficial. En ese sentido afirmó: “es un mensaje sobre cómo piensa gobernar, que no piensa cambiar, es asegurador para el modelo que vino a implementar. Encaró el tema político de la continuidad del modelo y mostró que cree que es un proyecto de 8 años y esto aquí preocupa mucho, sobre todo a las compañías mineras o de energía cuyas inversiones son a largo plazo”.
Timerman también analizó el impacto de los ataques a empresarios. Según explicó, “Milei va a ser lo que es moralmente correcto no importa qué intereses afecta. Y eso es lo único que los inversores de afuera quieren. Reglas claras y continuidad por 6 años más. Yo no justifico que haya atacado personalmente a Rocca y Madanes. Yo digo que a la audiencia de inversores no les importa mientras mantenga el rumbo y no esté en peligro su reelección”.
La escena final reflejó la intensidad de la jornada. Milei abandonó el edificio del JPMorgan tras su exposición y continuó con su agenda internacional. Desde allí partió hacia Chile para participar en la asunción presidencial de José Kast, acompañado por su hermana Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el jefe de Gabinete Manuel Adorni.
El episodio dejó una conclusión clara entre varios asistentes. El rumbo económico del Gobierno recibió respaldo en el ámbito financiero internacional. Sin embargo, el tono confrontativo del Presidente contra empresarios argentinos introdujo un elemento de incertidumbre en un foro pensado para atraer inversiones.
