Con aval de Mauricio Macri, Daniel Angelici avanza en la rosca porteña: mueve fichas en la Legislatura, teje alianzas amplias y busca colocar a su hombre en la presidencia del recinto
Daniel “el Tano” Angelici volvió al centro de la escena política porteña. Respaldado por Mauricio Macri y con el visto bueno de Jorge Macri, se mueve con sigilo pero eficacia para construir poder real en la Ciudad de Buenos Aires. Maneja la Legislatura, arma acuerdos con aliados estratégicos y ya empieza a tallar en el diseño de candidaturas. Su influencia crece, aunque no sin resistencia.
Su base de operaciones son las veladas políticas que comparte con Jorge Macri en el departamento del jefe de Gobierno sobre avenida Del Libertador. Allí se tejen decisiones clave. Pero Angelici no actúa solo: también cumple un rol sensible como nexo entre los primos Mauricio y Jorge, que casi no se hablan, se critican por lo bajo y todavía se reprochan la derrota frente a Adorni.
El lunes por la tarde, el Tano encabezó una nueva reunión de armado en CABA, donde confluyeron referentes de peso: Yacobitti y Ocampo por la UCR; los lilitos Ferraro y Cingolani; Roy Cortina (Partido Socialista); Abrevaya (GEN) y Ocaña con García Vilas. El objetivo: empezar a delinear candidaturas. Se espera que en los próximos días se sume López Murphy al esquema.
NUEVO ARMADO EN CABA: se reunieron hoy a la tarde Angelici, Yacobitti y Ocampo por la UCR; los lilitos Maximiliano Ferraro y Claudio Cingolani; Roy Cortina (Socialista); Abrevaya del GEN y Ocaña con García Vilas para empezar a pensar candidaturas. Podría sumarse López Murphy.
— Ezequiel Spillman (@ezequielmauro) August 4, 2025
Pero el movimiento que más desvela al ex presidente de Boca es lograr que su protegido, Lautaro García Batallán, quien ocupó el octavo lugar en la lista, llegue a presidir la Legislatura. Para eso, necesita destrabar dos lugares clave: Juan Pablo Nieto, que no piensa ceder su banca, y Waldo Wolff, que ocupa el sexto lugar en la nómina y tampoco tiene intención de dar un paso al costado, aunque también fue electo como diputado nacional.
El desafío es enorme: conseguir poder sin generar ruido. Pero en la interna del PRO, los favores no se regalan y las tensiones se acumulan. En la Ciudad, el juego no se limita a los despachos: se mueve entre cenas discretas, tensiones soterradas y maniobras que, aunque parezcan sutiles, son parte de una pulseada feroz por el control del territorio porteño.
