El presidente habló por separado con ambos y les exigió que terminen con el enfrentamiento mediático
Después de lo vivido en el mundo Boca con el enfrentamiento entre Martín Palermo y Juan Román Riquelme, estaba claro que Jorge Amor Ameal debía intervenir. El presidente lo hizo ayer, antes del entrenamiento vespertino que el plantel realizó en la oficina de Futbol Profesional del predio de Casa Amarilla. Se reunió con ambos por separado entre quince y veinte minutos aproximadamente y, desde el entorno del presidente, evaluaron los cónclaves como "positivos".
¿Qué les pidió Ameal? Calma. Que bajen los decibeles, que si por lo menos no pueden eliminar sus diferencias personales paren de trasladarlas al campo mediático, como ocurrió en las últimas horas, donde Palermo reconoció que "sólo los une la camiseta", mientras que Riquelme no habló, pero sí su amigo Marcelo Delgado criticando la actitud del delantero y embarrando aún más la cancha.
Todo comenzó el lunes pasado, en la Bombonera, con la polémica por el festejo del gol 219 de Palermo, el primero en la victoria 4-0 ante Arsenal, donde Riquelme lo asistió, pero luego evitó ir a saludarlo. Eso enojó al delantero, que se sintió burlado por su compañero. Tal fue así que Palermo, entre otras cosas, dijo: "Ustedes vieron lo que pasó".
Mientras tanto, el tema del futuro entrenador quedó congelado por los dirigentes. Saben que Guillermo Barros Schelotto, el principal candidato, contestará negativamente; más aún, luego de la interna que se potenció en los últimos días. Otro de los nombres que interesaban es el de Julio Falcioni, pero está muy cerca de arreglar su continuidad en Banfield.
