El ex secretario parlamentario del bloque de la UCR, Alejandro Cacace, asumirá un nuevo rol en el gobierno de Javier Milei, como parte del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Cacace, cercano a los libertarios, tendrá la tarea de colaborar en la negociación de leyes, generando controversia entre sus críticos que señalan su vinculación con el líder de La Libertad Avanza y temen por posibles pactos electorales en las provincias
El acercamiento entre sectores de la Unión Cívica Radical (UCR) y el gobierno de Javier Milei ha comenzado a transformar el panorama político argentino. En un contexto de reformas impulsadas por el oficialismo libertario, la UCR enfrenta divisiones internas que ponen en evidencia nuevas alianzas y posibles rupturas ideológicas.
El reciente desembarco de Alejandro Cacace en el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado es solo una pieza de este complejo rompecabezas. Este movimiento no solo refuerza los lazos entre los denominados «radicales con peluca» y el oficialismo, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro del radicalismo como fuerza política independiente. Si bien Cacace asumirá un rol técnico en la coordinación entre el Ejecutivo y el Legislativo, su cercanía con figuras clave como Federico Sturzenegger y Rodrigo De Loredo deja entrever un vínculo estratégico que va más allá de lo administrativo.
Durante su etapa como legislador, Cacace ya había mostrado afinidad con las propuestas de Milei. En 2023, presentó un proyecto de ley para dolarizar la economía, una medida que describió como «una dolarización oficial, como la de Ecuador, que ha garantizado más de 20 años de estabilidad«. Este antecedente consolidó su perfil como un puente entre el radicalismo y el libertarismo, un rol que ahora toma mayor relevancia en el gabinete nacional.
Sin embargo, este acercamiento no ha estado exento de críticas. Desde el bloque Democracia para Siempre, una fuente expresó: «Cacace estaba desesperado, desde hace tiempo, por ingresar al gobierno. Esto muestra la complicidad de De Loredo con Milei y explica por qué rompieron el bloque«. Estas palabras reflejan la creciente tensión dentro de la UCR, donde un sector acusa a los colaboracionistas de traicionar los principios históricos del partido.
La colaboración entre radicales y libertarios no se limita a los nombramientos individuales. El arribo previo de Juan Galli, un abogado cercano a De Loredo, a la Secretaría General de la Presidencia, liderada por Karina Milei, hermana del presidente, es otro ejemplo de esta creciente alianza. Estos movimientos han generado especulaciones sobre posibles acuerdos electorales, especialmente en provincias como San Luis, donde Milei obtuvo el 70% de los votos en el balotaje de 2023. En este distrito, las bases radicales parecen inclinadas a formar coaliciones con La Libertad Avanza para las elecciones de 2025.
A pesar de estos movimientos, la conducción nacional de la UCR se ha mostrado cautelosa. Desde el Comité y la Convención del partido, han dejado claro que no respaldan una alianza institucional con el libertarismo, aunque las decisiones finales podrían quedar en manos de los liderazgos provinciales. Esta ambigüedad refleja las complejidades de un partido dividido entre la tradición y la pragmática necesidad de alianzas estratégicas.
Otro punto de fricción ha sido el manejo del mega Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que permitió al gobierno de Milei tomar deuda sin aprobación del Congreso. Aunque inicialmente criticado por De Loredo, este sector de la UCR ha adoptado una postura más flexible. Incluso, el radicalismo cercano a Milei ha solicitado al presidente de la comisión de Presupuesto, José Luis Espert, abrir el debate para garantizar una ley de leyes en 2025, evitando la prórroga del presupuesto de 2023.
Las tensiones se extienden también al plano ideológico. Mientras algunos sectores radicales defienden estas alianzas como necesarias para avanzar en reformas urgentes, otros ven en estos gestos una peligrosa deriva hacia el oficialismo. Críticas como las de la diputada Danya Tavela, quien manifestó su preocupación por la concentración de poder en el Ejecutivo, subrayan las divisiones internas que atraviesa la UCR.
El martes próximo podría ser un día clave en este debate. Está prevista una sesión para tratar la prórroga de sesiones ordinarias y la derogación del DNU, lo que podría intensificar aún más las discusiones sobre el rol del radicalismo en el actual contexto político. Este escenario no solo pondrá a prueba la unidad del partido, sino también la viabilidad de las reformas impulsadas por el oficialismo.
En síntesis, la llegada de Cacace al gobierno es un síntoma de un cambio más profundo en la política argentina. Mientras unos celebran estas alianzas como el inicio de una nueva era, otros las denuncian como una traición a los valores fundacionales del radicalismo. El tiempo dirá si estas decisiones consolidan un nuevo orden político o exacerban las fracturas existentes en un partido centenario que busca redefinirse en tiempos de transformación.
