El ministro de Seguridad bonaerense comparó su paliza con el asesinato de Fernando Báez Sosa.
Pasó una semana más que vertiginosa para el oficialismo de la provincia de Buenos Aires, el asesinato al colectivero Daniel Barrientos y el ataque de sus compañeros al ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni marcaron la agenda nacional con el principal flagelo del Frente de Todos en la madre de todas la batallas: la inseguridad.
Si bien en un comienzo Berni había dicho que no iniciaría acciones legales hacia los colectiveros que lo agredieron, en un polémico operativo a cargo de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI) y la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Morón de la Policía Bonaerense, se detuvo a Jorge Zerda y Jorge Galiano en la madrugada del jueves; dos de los acusados de haber sido parte de la golpiza al ministro.
En este expediente, la justicia porteña investiga presuntas lesiones leves, atentado y resistencia a la autoridad contra Sergio Berni y 16 efectivos de la Policía de la Ciudad. El fiscal que impulsa la investigación es Carlos Rolero Santurian, con la intervención de la jueza Penal, Contravencional y de Faltas, Maria Luisa Esrich.
El mismo día de haber sido detenidos, Zerda y Galiano fueron llevados a indagatoria, se negaron a declarar, y finalmente recuperaron la libertad, porque no cumplían los requisitos de los peligros procesales. Al mismo tiempo, un tercer conductor de colectivo se presentó con su abogado y también cumplió con el trámite de la indagatoria.
Luego de este episodio que generó diversas críticas hacía la cartera de seguridad bonaerense, desde el ministerio que conduce Berni le hicieron llegar las disculpas correspondientes a los choferes imputados.
El abogado de la UTA, Silvio Piorno, le manifestó al fiscal Rolero que el arrepentimiento alcanzaría a todos los choferes que pudieran quedar involucrados en este expediente, por lo que solicitó que se tome en cuenta la posibilidad de abrir una mesa de diálogo que permita alcanzar una salida alternativa al conflicto.
No obstante, la Justicia desestimó, por ahora, la teoría de completo que fue lanzada tanto por Berni como Axel Kicillof sobre la golpiza al ministro.
El ministro de Justicia bonaerense, Julio Alak, solicitó que se investiguen los delitos de lesiones, atentado y resistencia a la autoridad, y además, intimidación pública. Argumentó que el ataque tenía la finalidad de “infundir un temor público y de suscitar desórdenes, para lo cual, entre otras cosas, amenazaron con la comisión de un delito de peligro común”. Por sorteo recayó en el juzgado nacional en lo Criminal y Correccional 24, a cargo de Alfredo Godoy.
Sin embargo, fuentes judiciales dejaron trascender este fin de semana que no existen elementos que abonen la teoría de una conspiración. Advirtieron que tampoco hubo infiltrados en la protesta, apoyados en la evidencia de que todos los agresores son colectiveros de las empresas involucradas.
Las últimas palabras de Berni
En las últimas horas, Sergio Berni comparó su golpiza con el asesinato a Fernando Báez Sosa: “No es pegarle a un ministro, es pegarle a una persona de manera innecesaria, patotera, que las imágenes me remontan a Fernando Báez Sosa y mire cómo terminó”.
“Si capaz no hubiera tenido la fortaleza propia de mi actividad y de mi historia de vida, era muy probable que hubiera terminado como Báez Sosa. Por suerte las cosas no se dieron así, pero tampoco hay que tomar las cosas con tanta liviandad”, aseguró el ministro en diálogo con Radio Perfil.
