El escenario político para el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se volvió más complejo en las últimas semanas. Las dudas sobre su patrimonio y una ofensiva parlamentaria sin precedentes colocaron al funcionario en el centro de la escena, con un Congreso que se preparó para exigir explicaciones.
Adorni confirmó su حضور en la Cámara de Diputados para el 29 de abril. Allí deberá presentar el informe de gestión del Gobierno nacional. La exposición llegó en un contexto adverso. Sobre el funcionario pesaron denuncias vinculadas a la compra de propiedades que no logró justificar públicamente. Esos cuestionamientos derivaron en presentaciones judiciales que avanzaron en paralelo al calendario legislativo.
El dato que marcó la previa fue el volumen de consultas. En apenas 48 horas, los distintos bloques ingresaron 4.800 preguntas, una cifra inédita desde la creación de la Jefatura de Gabinete. El ritmo resultó inusual. Los diputados cargaron cerca de 100 preguntas por hora durante dos días. Ese volumen superó los registros de informes anteriores. En exposiciones recientes, las consultas oscilaron entre 2.900 y 4.000. Incluso en el caso más exigente para la gestión anterior, el número no alcanzó el actual.
El cuestionario no se limitó a lo escrito. En el recinto, Adorni deberá responder nuevas intervenciones de los legisladores. Se anticipó que gran parte de los planteos girarán en torno a sus ingresos y su evolución patrimonial, temas que dominaron la agenda política reciente.
El oficialismo buscó mostrar respaldo. El presidente Javier Milei replicó en redes sociales el anuncio de Adorni y escribió: “No me lo pierdo. Ahí estaré”. El gesto se interpretó como un aval político directo. En ese marco, también circuló la posibilidad de que Karina Milei acompañe la jornada en el Congreso.
En la vereda opositora, comenzó a tomar forma una estrategia conjunta. Dirigentes de distintos bloques coincidieron en la necesidad de coordinar las intervenciones para evitar dispersión. Un diputado sintetizó esa postura: “Ya tuvimos la experiencia de Francos en el Senado, no puede pasar lo mismo». En la misma línea, agregó: “La intención es organizarnos con el fin de que Adorni tenga que responder todos los cuestionamientos. Para eso no hay que entrar en el juego de las provocaciones que seguro van a plantear los libertarios en el recinto con el fin de pudrirla. No tenemos que ser “cabeza de tacho” y tener una buena estrategia conjunta”.
El informe, además, llegó con demoras. Se presentó diez días más tarde de lo previsto. A ese retraso se sumó una denuncia por “incumplimiento de deberes de funcionario público”, impulsada por los abogados José Lucas Magioncalda y Juan Martín Fazio. El planteo apuntó a la ausencia del jefe de Gabinete en el Congreso durante marzo.
Con ese telón de fondo, la exposición del 29 de abril se perfiló como un punto de inflexión para Adorni, en un clima político cargado y con un Parlamento decidido a profundizar los cuestionamientos.