Sin esperar a la CGT, el sindicato paralizó las agroexportadoras sin plazo y para frenar la reforma laboral y Ganancias. El impacto en plena cosecha.
«El que avisa no traiciona», parecen repetir en el gremio de aceiteros que acaba de poner una mano de las que duelen para tratar de frenar la ley ómnibus: lanzó una huelga por tiempo indeterminado en todas las plantas agroexportadoras con promesa de interrumpir en plena cosecha gruesa el ingreso de agrodólares para Javier Milei, que de por sí viene lento.
La Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), que nuclea a las agroexportadoras, recogió esto último y respondió con una suerte de deducción. «Compartimos que el salario no debe ser parte del impuesto a las ganancias, pero es contradictorio paralizar la industria que paga muy buenos salarios para que pierdan plata los que con mucho esfuerzo mantienen el empleo», dijo el presidente de Ciara, Gustavo Idígoras.
