El Gral. San Martín, libertador de medio continente, cuando se dirigía a los chilenos y a los peruanos comenzaba sus alocuciones llamándolos “Compatriotas”. Simón Bolívar, el otro gran libertador americano, luchó toda su vida para concretar la unidad continental, siendo saboteado por Inglaterra y su empleado en estas tierras, Bernardino Rivadavia. El mismo que impidió el regreso de San Martín a su patria y que saboteó toda la campaña del libertador.
Pero ese anhelo siguió presente a lo largo de toda nuestra historia argentina y americana.
Durante el siglo pasado el argentino Manuel Ugarte y el oriental José Rodó acuñaron el concepto de Patria Grande como lo enseña nuestro maestro (y también del papa Francisco) Alberto Methol Ferré y trabajaron en ese sentido, en banderas retomadas por el Irigoyenismo y en especial por lo radicales nucleados en Forja (Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, etc.), asumidas y llevadas a la práctica por el Gral. Perón, creador del ABC, alianza central entre Argentina, Brasil y Chile como “núcleo fundante” bioceánico, alrededor del cual era posible consolidar la unidad continental. Lógicamente los gobiernos ilegítimos y reaccionarios de Aramburu, Onganía, Videla y Galtieri, miserables cipayos de las potencias dominantes, en lugar de trabajar en ese camino, inventaron ridículas hipótesis de conflicto, tanto con los chilenos, como con los brasileros.
Pero ya en 1973, el Gral. Perón vuelve a la tarea por la unidad continental y desbarata esas ideas y –fundamentalmente- cuando muchos esperaban que trabajara por la unidad hispanoamericana, el Gral. Perón afirma la necesidad de la unidad Iberoamericana, terminando, en el discurso y en los hechos, con las ridículas hipótesis de conflicto entre Argentina y Brasil (los acuerdos firmados con ese país son claro ejemplo de esta política).
Luego de la siniestra dictadura reaccionaria y oligárquica de 1976, es el Dr. Raúl Alfonsín quien avanza en el sentido de la unidad continental, firmando el Acuerdo de Foz de Iguazú con José Sarney, retomada por E. Duhalde y fundamentalmente por Luis Ignacio da Silva, Hugo Chávez y Néstor Kirchner, con su máxima expresión en la Cumbre de las Américas, junto a los otros gobiernos latinoamericanos de la primera década de este siglo (Tabaré Vázquez, Evo Morales, Rafael Correa, Fernando Lugo, Pepe Mujica, Michelle Bachelet, etc.)
El acuerdo del UNASUR, importante organismo hacia la unidad continental, si bien se firmó el 23/V/2008, es el resultado de múltiples gestiones anteriores, recogiendo inclusive las propuestas de Fernando Henrique Cardozo previas a la asunción de Lula.
Si bien es cierto que el error de los presidentes es haberlo dejado sólo a nivel de los gobiernos y no convertirlo en el UNASUR de los Pueblos, este acuerdo, sin duda es patrimonio común de los latinoamericanos y fue el resultado de actos legislativos, convenios gremiales, empresariales, políticos, universitarios, etc. que dieron legalidad y legitimidad al mismo.
UNASUR O SERVILISMO: El pretendido abandono del UNASUR por parte de nuestro país y otras cinco naciones, con el pretexto de la “inacción” del organismo, justo dos días después de que concluyera la presidencia pro tempore durante el último año por parte del presidente Macri, no sólo resulta ridículo, sino ilegal e ilegitimo. O es que los parlamentos y los pueblos no tenemos nada que opinar sobre una decisión tan trascendental como la que pretende tomarse. O es que el fervor popular y latinoamericano con que se desarrollaron las fiestas del bicentenario, con la participación de prácticamente todos los líderes del continente, no expresan por si solo la voluntad de nuestros pueblos por la unidad.
O es que en un mundo donde no quedan naciones aisladas, donde los bloques continentales o regionales son la única posibilidad de participar en las grandes decisiones planetarias, tienen que encontrar a las naciones y pueblos latinoamericanos aislados y como mudos y sufrientes testigos de los arbitrios de los poderosos.
PATRIA GRANDE o Rivadavia, Aramburu, Ongania, Videla, Galtieri y Macri: Con qué legitimidad el presidente Macri cambia las aspiraciones de nuestros patriotas y de nuestro pueblo, para retornar al ideario de lo más miserable de nuestra historia.
Quienes nos forjamos en la patria de San Martín, Moreno, Belgrano, Irigoyen, Perón, Alfonsín y que sentimos como propio (a pesar de sus falencias) los acuerdos suscriptos por Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner, no podemos menos que repudiar esta insólita y a-histórica decisión y solicitar a parlamentarios, universitarios, organizaciones empresariales, gremiales, de la cultura, e inclusive de las Iglesias (dado que tanto la Iglesia Católica latinoamericana como la Evangélica y otras confesiones se han manifestado en forma reiterada a favor de la unidad continental), su firme pronunciamiento y acción para revocar esta decisión y avanzar en la unidad de los pueblos y naciones del continente.
Nos preguntamos a quién beneficia la desunión de los latinoamericanos, qué serviles y miserables intereses llevan a trabajar en contra de la historia y las respuestas nos asquean.
Por la unidad de los pueblos del continente
Por San Martín, Bolívar y todos los patriotas latinoamericanos
Jorge Benedetti
¿A quién beneficia la desunión de los latinoamericanos?
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