Las alimenticias retuvieron listas con aumentos de hasta 12% tras el rechazo de las cadenas, pero esperan un nuevo ajuste. Mayoristas y comercios de barrio también pusieron límites. Las empresas monitorean el dólar y advierten que los costos subieron.
Las principales cadenas de supermercados bloquearon los intentos de grandes marcas por aumentar los precios. Las listas incluían subas de hasta 12%. Las alimenticias suspendieron las entregas, pero ahora buscan retomar el diálogo. La decisión de las cadenas de no aceptar los nuevos valores dejó en suspenso los incrementos.
El lunes pasado, el Gobierno modificó el régimen cambiario y el dólar oficial llegó a $1.135. En ese marco, firmas como Molinos, Unilever, SC Johnson y AGD enviaron listas con aumentos. Las cadenas respondieron con rechazo. El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió al conflicto desde sus redes sociales: «Hoy los supermercados grandes rechazaron la mercadería con lista de precios nueva de Unilever y Molinos con subas de 9% a 12%».
Desde la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) reforzaron la postura. En un comunicado, informaron: “Queremos comunicarle a la sociedad nuestro firme propósito de no aceptar listas de precios de nuestros proveedores que contengan aumentos desmedidos y/o especulativos”. Además, destacaron que buscan «hacer llegar al público productos de la máxima calidad y al mejor precio».
Las empresas frenaron los aumentos más agresivos. La caída del dólar oficial en las jornadas posteriores obligó a revisar las proyecciones. Las compañías evalúan ahora incrementos más moderados. También esperan entender cómo impactará el nuevo escenario en sus estructuras de costos.
En paralelo, Javier Milei lanzó un mensaje explícito contra quienes remarcaron: “Se van a meter los productos en el o…”. El presidente insistió con el principio económico que repite en entrevistas. Según su explicación, “el principio de Menger dice que los precios determinan los costos, y no los costos los que determinan los precios”.
El Gobierno no solo intervino con declaraciones. Las publicaciones de Caputo apuntaron directamente a los grandes jugadores del consumo masivo. El objetivo fue dejar sin efecto aumentos generalizados y evitar que la suba del dólar se refleje de forma inmediata en los índices de inflación. Algunas empresas cedieron. Otras avanzaron con subas en sectores como ferretería, electrónica y gastronomía.
El dato de inflación de marzo mostró un incremento del 5,9% en alimentos, mientras que el promedio general fue del 3,7%. A la vez, el consumo cayó un 5,4% en comparación con el mes anterior. Fue el décimo quinto mes consecutivo con bajas. En ese contexto, tanto supermercados como mayoristas plantearon su negativa a convalidar nuevas listas.
Desde la Cámara de Supermercados Mayoristas (Casma), que agrupa a firmas como Diarco, Maxiconsumo, Nini y Vital, indicaron que revisarán los precios antes de decidir compras. “Si no va a ser competitivo, se decidirá no comprar y sustituir dicho producto”, afirmaron. También señalaron: “Después de los anuncios del Gobierno, consideramos que las empresas deben esperar a que se estabilicen las variables económicas para definir su posicionamiento de precios. Confiamos en que tendrán cautela”.
Los comercios barriales también expresaron resistencia. Según la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires (FABA), el consumidor solo compra con promociones y no convalida aumentos generales. La Cámara Argentina de Distribuidores Mayoristas (Cadam) se sumó a esa mirada. En su análisis, destacaron la baja en las cotizaciones de los dólares financieros y señalaron que “no hay fundamentos para remarcar”.
Mientras tanto, algunos proveedores de ferretería comenzaron a trabajar con remitos sin precio. Solo mantuvieron valores anteriores si el pago se hizo en efectivo. En el rubro electrónico, las subas llegaron hasta el 6,3% en computadoras, 5,7% en accesorios y 3% en televisores. En gastronomía, la categoría “comida fuera del hogar” marcó un aumento del 6,2%.
El conflicto entre proveedores y grandes cadenas quedó abierto. Las negociaciones seguirán en los próximos días. Las empresas buscarán recuperar márgenes sin perder volumen de venta. Los supermercados, por su parte, intentarán mantener precios estables y reforzar su vínculo con los consumidores.
