En la Paternal derrotaba por 1-0 a Instituto, con un tanto de Milla, y se trepaba hasta lo más alto de la primera B Nacional, pero en el tiempo adicionado igualó Faurlín para los cordobeses.
Chacarita había preparado su fiesta en la Paternal, donde actuó como local. En sus manos estaba la posibilidad de trepar a lo más alto de la B Nacional tras la derrota por 2-0 del puntero, San Martín de Tucumán, ante Unión. Pero ese agónico golazo de Alejandro Faurlín para Instituto selló el 1-1 y frustró su ilusión de saltar a la punta, al cabo de la 20a fecha.
Con el empate, el equipo dirigido por Dalcio Giovagnoli acumuló 34 puntos y se situó uno por debajo de los tucumanos. El empate fue justo, porque el conjunto cordobés ofreció resistencia y mantuvo una interesante tensión de juego, que se contradice con su mala campaña en el certamen. Hay una necesidad imperiosa de Instituto por escaparle al descenso directo y esa urgencia, parece, se encamina a surtir efecto.
Desde el arranque se notó cierta ansiedad de parte de Chacarita por no dejar pasar la oportunidad de subirse a la vanguardia. Sin embargo, todos los intentos ofensivos -que fueron muchos- terminaron despejados por la ordenada marcación del equipo visitante.
Esto facilitó que Instituto saliera rápidamente de contraataque y provocara las situaciones más riesgosas. Conviene apuntar dos en la primera etapa: un disparo de Facundo Torres que despejó Bernacchia y otro de Leonel Philipauskas que pegó en el poste izquierdo. En tanto, Chacarita sólo contó con el mano a mano de Cristian Milla ante Jorge Carranza.
En el segundo tiempo hubo otra ocasión para los cordobeses, con un remate de Silvio Romero desviado sobre el palo derecho. Y cuando la única hinchada que ocupaba las tribunas del estadio de Argentinos se resignaba con la igualdad, a los 42 minutos apareció la apertura de Chacarita: llegó el córner de Alfaro desde la derecha; cabeceó Strappini de manera defectuosa y sobre la línea surgió Milla, con otro cabezazo.
La única esperanza para Instituto se sustentaba en el tiempo adicionado de cuatro minutos, pero el desarrollo asomaba irreversible. Hasta que a dos del final se inspiró Faurlín con un zurdazo desde fuera del área: la pelota hizo una parábola, sobrepasó el vuelo de Bernacchia y se filtró por el ángulo derecho.
Ya no habría margen para las sorpresas. Golpeado con el 1-1, Chacarita buscó como pudo en esos segundos finales para que no se le escurriera la victoria. Y la punta. Pero no hubo manera: se resignó con un empate que postergó su anhelo de puntero. Igual, íntimamente sabe que ante los cordobeses no mereció más que la igualdad, en su regreso a la acción de la primera B Nacional.
