A casi cuatro décadas del informe que fue fundamental en el juicio a las juntas militares del proceso de dictadura de 1976.
Este 20 de septiembre se cumplen 38 años de la entrega de aquel documento que marcó un antes y un después en la historia reciente de la Argentina, un archivo de más de 600 paginas, redactado por la CONADEP titulado «Nunca Más» que graficó el terror vivido en la última dictadura cívico-militar y que fue fundamental en el juicio a las juntas militares.
El «Nunca Más» fue sin lugar a dudas un documento que marcó la historia argentina, ya que este, con testimonios y pruebas de las más atroces acciones llevadas a cabo por la dictadura militar (torturas, desapariciones y muertes), fue fundamental para llevar adelante el juicio a las juntas militares y condenar a Jorge Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera, Orlando Ramón Agosti, Roberto Eduardo Viola, Omar Graffigna, Armando Lambruschini, Leopoldo Fortunato Galtieri, Basilio Lami Dozo y Jorge Anaya, por crímenes de lesa humanidad.
A propósito de esto, el 29 de septiembre se entrenará «1985» un film protagonizado por Ricardo Darín y Peter Lanzani que fue ovacionada en el Festival de Venecia. La misma relata la historia de los fiscales Julio César Strassera (Darín) y Luis Moreno Ocampo (Lanzani), que fueron los responsables de investigar y enjuiciar a los responsables de los crímenes de lesa humanidad de la dictadura militar del 76′.
A tan sólo cinco días desde la asunción al gobierno, Raúl Alfonsín decretó la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). La misma fue integrada por diez personalidades de gran prestigio en la sociedad, que generaran confianza y por seis legisladores que representaran la variedad parlamentaria.
Días atrás de la creación de la CONADEP el gobierno llevó al congreso una serie de leyes donde propuso la reforma del Código de Justicia Militar, la derogación de la ley conocida como de Autoamnistía, modificar el Código Penal para elevar las penas por el delito de tortura, también cambios en el Código de Procedimientos para permitir la apelación civil de las condenas de los tribunales militares y la adhesión del país a los pactos internacionales vinculados con los derechos humanos.
Entre estos decretos, fueron dos los que llamaron la atención: el enjuiciamiento de los líderes de Montoneros (Firmenich, Vaca Narvaja, Perdía, Obregón Cano, Galimberti y Pardo) y del ERP (sólo Gorriarán Merlo) y el juzgamiento en un proceso sumario ante el Consejo de las Fuerzas Armadas a los miembros de las tres primeras Juntas.
En este marco, y con sólo 180 días para ejercer su labor, la Comisión quedó conformada por: Ernesto Sábato, René Favaloro, Magdalena Ruíz Guiñazú, los juristas Ricardo Colombres y Eduardo Rabossi, el filósofo Gregorio Klimovsky, el ingeniero Hilario Fernández Long, el obispo Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer y el obispo metodista Carlos Gattinoni
Estos notables recibieron denuncias y pruebas y debieron remitirlas a la justicia si constituían delito; averiguar el destino o paradero de las personas desaparecidas; determinar la ubicación de los niños sustraídos; denunciar a la justicia cualquier intento de sustracción, ocultamiento de pruebas o encubrimiento; y emitir un informe final a 180 días de su constitución.
Finalmente, el 20 de septiembre de 1984 Ernesto Sábato quien presidió la Comisión le presentó al presidente voluminosas carpetas que transcribian las denuncias, aportaron pruebas y narraron el terror vivido en el país. Afuera, en la Plaza de Mayo, más de 70 mil personas acompañaban.

Alfonsín ordenó publicarlo por la editorial universitaria, por Eudeba. Fue un éxito colosal. Más de 600 mil ejemplares vendidos. El Informe logra no sólo transmitir los testimonios desgarradores, sino establecer con claridad que se trató de un plan sistemático orquestado desde el estado.
La misma registra 8960 desapariciones y la existencia y ubicación de 340 centros clandestinos de detención más allá de aclarar que pueden existir otras casos que no fueron denunciados y que se desconocían a ese momento. El terrorismo de estado está descripto de manera contundente en esas páginas. El Nunca Más se convirtió, así, en el cuerpo probatorio indispensable en el Juicio a las Juntas Militares.
