María Alexandra Gómez señaló a C5N que el gendarme argentino es víctima de una “desaparición forzada” y denunció que no tiene información sobre su paradero. Entiende que desde el Gobierno “politizaron el caso” y que la agresividad discursiva de la ministra de Seguridad “no ayudó en la búsqueda”.
El 8 de diciembre de 2024, el gendarme argentino Nahuel Gallo ingresó a Venezuela para visitar a su esposa e hijo de dos años cuando fue secuestrado por las fuerzas de seguridad, acusado de espionaje y terrorismo por la dictadura de Nicolás Maduro. “Desde ese día a las 10:57 que no sé más nada, no tengo información de donde está”, afirmó María Alexandra Gómez, su esposa, en medio de la angustia al cumplirse los 100 días de lo que denomina una “desaparición forzada” y reafirmando un pedido a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich: “Haga el esfuerzo de sentarse a hablar”.
Al llegar a Venezuela, Nahuel hizo los trámites migratorios de rutina en el Puente Internacional Francisco de Paula y tras una primera entrevista con un agente, le escribió a su esposa desde su teléfono celular, el cual quedó confiscado, y hasta el momento nunca más se supo de él. El 13 de diciembre de 2024, Bullrich denunció públicamente lo ocurrido en su cuenta de X, calificó la detención como ilegal, violatoria de los derechos y pidió por su liberación.
La entrevista con María, pactada días atrás, se pospuso 24 horas debido a que asistió a una institución venezolana para pedir información de su esposo, como lo viene haciendo en los últimos meses. “Estuve recorriendo lo que es el Ministerio Público, los Tribunales, con la intención de obtener información sobre la situación de Nahuel y no hay nada”, explicó a C5N.
Luego alertó que Nahuel “todavía no está registrado en ningún tribunal venezolano, no tiene ni siquiera una causa penal abierta, derecho a la defensa, ni la posibilidad de acceder a un defensor público. Ningún abogado ha podido al día de hoy hablar con el”.
Durante este lapso, la esposa del gendarme detalló que “hemos puesto denuncias por la violación de los derechos humanos de Nahuel, pero al lugar donde vamos siempre nos dicen que volvamos en 10 días o la semana que viene”. “Es desesperante que no te den respuestas o que no te quieran ayudar”, resumió.
Para María, que se trasladó desde la ciudad Puerto de la Cruz a Caracas con su madre y bebé para estar cerca de las instituciones nacionales venezolanas y poder hacer en persona los reclamos, “Nahuel está siendo víctima de una desaparición forzada” y “obviamente es una arbitrariedad lo que le están haciendo”.
