En la campaña electoral del 2013, el millonario funcionario fue el armador del FPV local y visitó el distrito incontables veces. Pero el 10 de julio, con órdenes de Casa Rosada, impulsó el desplazamiento del Presidente del Concejo Deliberante. Muchos aseguran que el siguiente paso era la cabeza de Katopodis, pero los números no alcanzaban. Utilizaba dos estilos, la persuasión primero y luego el apriete. El rol de José López en la campaña y sus recorridas por San Martín. Hasta pudo demostrar su fe religiosa y visitar la Capilla San Cayetano.
Por Gonzalo Cores
A mitad de julio del 2013, días después de que Gabriel Katopodis confirmara su salida del kirchnerismo, se vivió una de las jornadas más calientes de la última década en el Concejo Deliberante de San Martín. Monitoreados y conducidos por el entonces secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, los ediles del Frente para la Victoria se unieron al ivoskismo y sacaron de la presidencia del Poder Legislativo al katopodista Diego Perrella.
Durante esa fría mañana de julio, los concejales oficialistas denunciaban un “golpe institucional” por parte de la oposición y de José López, hoy en la primera plana de todos los diarios y canales de televisión. “Hay una orden de Nación de voltear a los presidentes de los Concejos de los municipios donde el Intendente se haya pasado al massismo. La medida debe ser aleccionadora. Es más, y si se llega a conseguir las manos suficientes, ir por la cabeza del intendente”, afirmaban los ediles katopodistas.
José López había sido nombrado por la presidenta Cristina Kirchner como el armador electoral del Frente Para la Victoria en la Primera Sección para enfrentar la rebelión "renovadora". Pero el número 2 de Julio De Vido tuvo su mayor protagonismo en San Martín. No sólo por esta maniobra –según el oficialismo– destituyente, sino porque compartió decenas de reuniones en San Andrés y José León Suárez y actos de campaña con los candidatos kirchneristas locales.
LA SESIÓN
Ese miércoles por la mañana seguían confirmándose renuncias de kirchneristas del gabinete de Katopodis. El bloque legislativo del oficialismo adelgazaba cada vez más. Los diálogos entre rivales históricos ya eran vox pópuli.
Las caminatas apresuradas en los pasillos, la presencia de funcionarios katopodistas y de dirigentes kirchneristas nacionales, la “rosca” en cada uno de los despachos, presagiaban que la sesión de ese miércoles sería picante. José López estaba en San Martín y digitaba vía celular que su plan se desarrollara tal lo programado. Buscaba el cumplimiento de la promesa empeñada. Muchos tenían temor.
Al bajar al recinto, los ediles del Frente para la Victoria hablaron en sintonía con el ivoskismo. Minutos después votarían la remoción de Perrella de la Presidencia del Concejo. En su lugar, sería designado Alejandro Phatouros, que encabezaba una de las dos listas del FPV local de las PASO semanas después contra Hernán Letcher.
Los katopodistas no bajaron. Se quedaron en el tercer piso delineando la estrategia a seguir. O simplemente aguardando el final con impotencia. Ya nadie podían hacer. Ni siquiera las ausencias del vecinalista Roberto Siminián y el ivoskista Rogelio Puebla podrían frenar la jugada de José López. Tampoco serviría de nada la reasunción del secretario de Gobierno, Fernando Moreira, para sumar una mano más al bloque katopodista.
En el recinto estaba “Honestidad y Trabajo”: Daniel Ivoskus, Verónica Dalmón, Emma Rosanó, Gustavo Suárez, Roberto Arévalo y los todavía ivoskistas Cinthia Nikolov, Juan Callegher y Olga Centurión. Pocos años después, Centurión se transformaría en una aliada de Katopodis en el Concejo y Nikolov elogiaría el acompañamiento del Municipio en los amparos por los tarifazos a los clubes de barrio. Ellos no se metían en la interna peronista, pero esperaban en sus bancas para sacarle el jugo a esa discusión.
En el fondo, en las oficinas de administración, se los veía a los ediles K Germán Cervantes, Alejandro Phatouros, Juan Manuel Cáceres, Gerardo Quiroga y Verónica Ginés. El nerviosismo era tal que la hija del “Turi” Ginés sufriría un desmayo durante las negociaciones. Más tarde, se repondría. Todos estos dirigentes, tiempo después, también volvieron a compartir foto con Katopodis. O haciendo campaña con él en 2015. O directamente buscando resguardo en el massismo en el 2014.
Pero regresemos a la sesión. El bloque del FPV estaba expectante, a la espera de quien minutos después se hizo presente. Pablo Adamo otorgaría la mano número 13 para alcanzar la mitad más uno de los votos. "No quería ir y me obligaron. Resistí hasta ultimo momento", confesó meses después
Al arribar Adamo, el katopodismo pasaba a ser un simple espectador. Sus ediles y funcionarios se fueron del edificio. La oposición votaba afirmativamente la moción elevada por Cervantes para la “renovación” de autoridades. Al momento de levantar las manos y sepultar a Perrella, se hizo presente el diputado nacional de San Martín, Leonardo Grosso, quien luego de la sesión se saludó cordialmente con algunos ediles de “Honestidad y Trabajo”.
Tal como hoy el macrismo habla de “sinceramiento” para explicar el ajuste, los kirchneristas también acudían a conceptos creativos para justificar la maniobra que hacía regresar a San Martín tantos fantasmas destituyentes del pasado.
Ese día, Grosso le explicaba a LaNoticiaWeb: “Esto es un reacomodamiento normal e institucional del Concejo Deliberante. El FPV ganó las elecciones del 2011 y ahora es el FPV el que preside el Concejo”. Y elogiaba al ivoskismo: “Fue un gesto de grandeza y responsabilidad institucional. Valoro fuertemente este gesto del bloque que preside Daniel Ivoskus. Siempre actuaron de esta manera”.
Esta particular alianza nombra a Phatouros como presidente del Concejo, a Pablo Adamo como vicepresidente primero y a Suárez, vicepresidente segundo.
Dentro del ivoskismo y del propio kirchnerismo dicen que el espíritu de la estrategia bajada desde la Casa Rosada iba más allá: el objetivo final era la cabeza de Katopodis. Pero si el número para desplazar a Perrella era ajustado, con el arrepentimiento de varios de los ediles era más difícil aún lograr la destitución del Intendente.
LA CAMPAÑA
A los pocos días, el katopodismo saldría a denunciar “un golpe institucional” por parte de la alianza FPV-Ivoskus. Dirigentes de otros partidos, como el diputado possista Walter Carusso, también criticarían la maniobra. “Ivoskus jamás respetó la institucionalidad. Lo que hizo en 2001 lo repite en 2013”, expresó.
La intervención de José López en el FPV de San Martín no fue sólo en las sombras. También le puso el pecho a la campaña. Y visitó el distrito incontables veces. Por ejemplo, el millonario López recorrió junto a los candidatos locales Villa Hidalgo, viendo las obras de agua potable, cloacales y asfalto que su área desarrollaba a través del Plan Ahí. En la foto de aquella jornada, se lo ve al ahora detenido encabezando la marcha, con una treintena de dirigentes del distrito, desde funcionarios hasta concejales. Ese día, López también expondría su fe religiosa: visitó la Capilla San Cayetano. En esa oportunidad, fue sin los bolsos con los 9 millones de dólares.
Otra de sus actividades proselitistas fue en la UOCRA de San Martín, junto al candidato Hernán Letcher. Aquella noche de octubre, José López criticaba la gestión comunal: “San Martín está sucia, descuidada, sus habitantes no se sienten orgullosos de donde viven”.
Pocos días tuvieron que pasar para que los números desdijeran a López. En las elecciones legislativas 2013, Gabriel Katopodis legitimaba su gestión con el 50 por ciento de los votos, mientras que la lista impulsada y respaldada por López quedaba lejos, con el 25 por ciento.

