Nehuén Hughes Rojas es amigo y vecino del nene de 6 años que fue asesinado de un tiro en la cabeza el sábado pasado, tras quedar en medio de una pelea vecinal entre dos hombres que, todo el barrio, identifica como violentos y poseedores de armas de fuego. “Bautista no sabia lo que era un arma. Bautista sabia sobre dinosaurios; podía estar horas hablando acerca de que comían, de en que periodo habían vivido y de las diferencias entre un estegosaurio y un triceratops”, dice su emotiva carta difundida en Facebook.
Bautista tenia seis años.
Cuando su mamá, Griselda, supo que su hijo, que su nene, había muerto, solo pudo decir que su hijo no sabia lo que era un arma. Y tiene razón. Bautista no sabia lo que era un arma. Bautista sabia sobre dinosaurios; podía estar horas hablando acerca de que comían, de en que periodo habían vivido y de las diferencias entre un estegosaurio y un triceratops.
Bautista irradiaba vida, era un santo entre santos. Deja atrás un barrio sacudido, dos familias devastadas y un bache gigantesco en todos nosotros.
Bautista nunca le hizo daño a nadie, creer que su muerte fue azarosa es insultar su memoria. Bautista murió por una naturalización de la violencia, por un profundisimo y asqueroso odio hacia el otro.
Y ahora Bautista esta muerto y el alma esta muerta y el mundo esta muerto y muerto es muerto.
Bautista tenia seis años.
"Y la muerte no tendrá dominio.
Los desnudos muertos serán uno
con el hombre en el viento y la luna del poniente;
cuando sus huesos sean descarnados y los descarnados huesos
se consuman,
en el codo y el pie tendrán estrellas;
aunque se vuelvan locos estarán cuerdos,
aunque se hundan en los mares se volverán a levantar;
aunque se pierdan los amantes, no se perderá el amor,
y la muerte no tendrá dominio.
Y la muerte no tendrá dominio.
Los que yacen hace tiempo en los recodos bajo el mar
no morirán ahí en vano;
retorcidos en los potros de tormento cuando cedan los tendones,
atados a una rueda de tortura, aun así no serán despedazados;
la fe en sus manos se partirá en dos
y los males los atravesarán como unicornios;
cuando todos los cabos estén rotos, ellos no se partirán;
y la muerte no tendrá dominio.
Y la muerte no tendrá dominio.
No pueden gritar más en sus oídos las gaviotas
ni romper ruidosas las olas en la playa;
donde surgió una flor, otra no podrá
alzar su cabeza a los golpes de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
sus cabezas se hundirán entre margaritas;
irrumpirán al sol hasta que el sol se hunda,
y la muerte no tendrá dominio."
Dylan Thomas

