El periodista y abogado visitó la UNSAM para disertar sobre la nueva Ley de Medios y el artículo que indica que los monopolios deben desinvertir sus capitales antes del 7 de diciembre. Alentó la participación de la ciudadanía en el fenómeno comunicacional. Es sanmartinense y se mostró orgulloso por el rumbo que tomó el distrito en las políticas de Derechos Humanos.
Pablo Llonto fue uno de los expositores en la UNSAM en la jornada donde se disertó sobre la Ley de Medios y el artículo de desinversión. Luego de dirigirse al público, el periodista y abogado oriundo de San Martín dialogó con LaNoticiaWeb.
Mencionaste los juicios de lesa humanidad que se están desarrollando en San Martín, y levantaste bien alto la bandera del distrito.
Si, porque San Martín era un lugar donde costaba mucho hablar de los desaparecidos, aún en democracia. En la intendencia no había ninguna política de Derechos Humanos. Siempre fue un lugar difícil, y por suerte en estos últimos años la cosa se dio vuelta, hay una Dirección de Derechos Humanos, hay homenajes y actos por los desaparecidos, se está haciendo mucho por los desaparecidos del distrito que son muchísimos. Y ahora se están haciendo juicios acá. Ahora empieza uno sobre dos chicos que fueron asesinados en 1976, Donde uno de ellos era estudiante del Emilio Lamarca en Malaver. Ver ese cambio en los últimos años, y ver tanta gente joven participando, me da la esperanza de que San Martín se está comprometiendo mucho más por la lucha de los derechos humanos, entre otras cosas que están cambiando.
¿De qué se trata el juicio que mencionaste recién que está por comenzar?
Los chicos fueron desaparecidos y asesinados. A ella, según testimonios de colimbas que participaron del operativo, le dispararon y la mataron. Se llama Kity Villagra, estudiante y militante de la UES. Y él se llamaba Gustavo Cabezas, de 17 años y también estudiante y militante de la UES. Ambos del colegio Emilio Lamarca. Sus casos se empiezan a tratar el 4 de octubre en Pueyrredón al 3700, entre San Lorenzo y Ramón Carrillo, donde se inauguró hace poquito un lugar único en Argentina para lleva adelante los juicio por delitos de lesa humanidad.
Dijiste que el 7 de diciembre no va a cambiar demasiado el panorama, y que la clave está en el rol que asuma el público frente a la nueva Ley de Medios.
No ha que tener en la cabeza que el 7 de diciembre cambia la comunicación y la televisión en Argentina. El 7 va a vencer un plazo. Hay que ver qué hace Clarín, si empieza esa etapa de democratización de las licencias, y abandona las licencias que tiene apropiadas hace años para que la tomen otros sectores de la sociedad. Es un largo camino. Hay que hacer el cambio cultural de dejar de consumir los medios hegemónicos, por ejemplo dejando la televisión por cable y arrimarse a la televisión digital pública, que la proporciona el estado, es gratuita, y es la esperanza de construir una nueva comunicación. Y hay que trasladarles a los estudiantes y profesionales, personas comprometidas con la educación, para pensar como hacer nuevos canales de televisión, radios, productoras. Hay que multiplicarlo en todo el país. Y en San Martín también se tiene que democratizar la palabra.
Desde el Grupo Clarín criticaron mucho la cadena nacional de la presidenta el Día de la Industria, ¿qué opinás?
Caramba! Cómo no se preocuparon cuando había cadena nacional y López Murphy anunciaba recortes del 13% a jubilados. Cuando Menem anunciaba que se terminaban los ferrocarriles, que se echaba gente. Para eso no había crítica a la cadena nacional. Si se usa para informar lo que está pasando, no hay ningún abuso. Qué hipocresía. Antes se quejaban de que no se hablaba, y ahora se quejan porque se habla mucho. Si tienen problemas con la cadena nacional, ahí tienen la televisión por cable que tanto adoran para correrse de canal. No termino de entender qué es lo que les molesta. Evidentemente les molesta todo porque sí, porque el objetivo es ponerle piedras a un gobierno nacional y popular que está tocando algunos intereses. Todavía hay mucho por hacer, para sacar de allí el dinero que hace falta para los más necesitados, y esa gente por supuesto que no quiere que les toquen el bolsillo.

