El empresario, hermano del candidato a gobernador, lleva adelante un proyecto millonario que contempla la construcción en Vicente López de edificios, shopping, hotel y un microestadio, que a partir del impacto ambiental redujo la capacidad. Desde su inicio, la obra está envuelta en la polémica. Qué dijo Jorge Macri sobre sus planes en la costa del distrito.
En una de las zonas más codiciadas de Vicente López, a metros de General Paz y cerca del río – atrás de Carrefour y en algunas hectáreas de tierras públicas que el municipio le cedió por 40 años a Riberas Desarrollos SA -, Carlos De Narváez invertirá 800 millones de dólares para la construcción de un megaemprendimiento, que según trascendió, tuvo algunas modificaciones a partir de los estudios de impacto ambiental.
El microestadio, que operará una cadena norteamericana (AEG) especializada en shows, destinado para 12 mil personas, ahora sería para 6 mil sentadas en asientos de tela, según informó el diario Lo Nuestro. El medio publicó que “de acuerdo con lo expresado por el propio empresario, la marcha atrás se habría motivado a que un estadio para 12 mil personas hubiera significado un fuerte impacto en cuanto a masividad de vehículos”.
Casualmente, parte de los argumentos en contra de la obra apuntan a este aspecto. El concejal socialista Carlos Roberto (reelecto el 23 de octubre) indicó: “En dos oportunidades ante la presentación de los estudios de impacto ambiental expresamos nuestro rechazo por considerar que se agrava el enorme conflicto de tránsito en Avenida Libertador y General Paz, y que las instalaciones de cloacas se conectarán a la red existente que se encuentra absolutamente colapsada, y esto se produce en virtud de que no se realiza el nuevo colector cloacal que debía realizar AYSA, según lo convenido con el municipio y donde éste invertiría más de 20 millones de pesos”.
Además, repasó la historia. “El 23 de diciembre de 2004, en la sesión más escandalosa de la historia de Vicente López se aprobó la base del proyecto, que incluye en su diseño el vial costero, con el voto de 20 concejales, entre los cuales se encontraban Fabián Gnoffo, Javier Carrillo y Norberto Erro”.
También mencionó que “en 2006, se aprobaron los planos en tierra privada, con las excepciones para la construcción de las torres de oficinas y viviendas, que contó nuevamente con los concejales oficialistas, los del Frente por la Victoria y del PRO”, y agregó, “tres años después, los concejales oficialistas aprobaron el otorgamiento de la concesión de 69 mil metros cuadrados de tierras públicas por 40 años, con un canon de $1.400.000 mensuales a pagar a partir de agosto 2011, en forma directa sin licitación pública, a la Empresa Riberas Desarrollos SA”.
EL NUEVO PUERTO MADERO
Son 16 hectáreas, justo donde se cruzan General Paz, Lugones y Libertador. Allí harán una miniciudad, con shopping, edificios, hotel, el microestadio, restaurantes y una clínica, entre otras cosas. El complejo se llama Alrío.
Carlos De Narváez - que también quiere reflotar Casa Tía- puso a la venta la primera torre de oficinas y 300 departamentos. Para las primeras, los precios arrancan en 3.100 dólares el metro cuadrado; para los segundos, en 3.500.
Copiaron la rampa de acceso del Museo Porsche para el ingreso al shopping: allí habrá una exposición permanente de autos. Entre los atractivos que ya sumaron, el restaurante Kansas, cines, Falabella, pubs y helipuerto.
Parte de las oficinas y las viviendas ya están en obra y se entregarían en octubre de 2012. En enero próximo, pondrán en marcha la obra del shopping. Según De Narváez, todo el complejo estará concluido a fines de 2014.
LOS PLANES DEL INTENDENTE ELECTO
En una entrevista reciente con LaNoticiaWeb Jorge Macri fue consultado por sus proyectos para el área costera. “Creo que el vial no debe continuar hasta Paraná. Primero porque no hay vocación de San Isidro de recibir esa obra, sería muy malo arrancar con un conflicto de esa índole, si a ellos no les sirve sería muy forzado hacerla. Sí creo que tenemos que trabajar el tema de la conectividad con la Ciudad, estuve hablando para ver qué se puede hacer por el lado del camino de los clubes para facilitar la conectividad y el acceso, entendiendo que es muy difícil, pero creo que algunas cosas de mejora podemos hacer; hay que sentarse con el desarrollador inmobiliario para ver cuáles son sus visiones y planes, involucrarlo en las inversiones necesarias para minimizar el impacto de todo lo que se viene ahí”.
