El gobernador bonaerense enfrenta un escenario complejo para avanzar con la reforma electoral. Las reelecciones indefinidas de los intendentes quedaron en el centro de la disputa entre las distintas tribus del peronismo y la oposición. La definición sobre las PASO nacionales también condiciona el resto del debate.
La reforma electoral bonaerense quedó atrapada en una disputa política que excede a la propia Legislatura. Axel Kicillof necesita ordenar una estrategia para 2027, pero la falta de acuerdos entre el kirchnerismo, el massismo y su propio espacio mantiene congelados los principales proyectos. Entre ellos aparece la iniciativa que busca habilitar nuevas reelecciones de los intendentes.
El gobernador sostiene que una parte importante del debate depende de lo que ocurra con las PASO a nivel nacional. Esa postura también explica la demora en definir otros puntos sensibles, como el calendario electoral y un eventual desdoblamiento de los comicios.
En el oficialismo provincial, además, aseguran que Kicillof no recibió pedidos formales de los intendentes para avanzar con las re-reelecciones o separar las elecciones bonaerenses de las nacionales. La interpretación que circula en otros sectores es diferente. Allí sostienen que el mandatario busca administrar los tiempos para evitar que la discusión electoral profundice la interna del peronismo.
La falta de movimiento también genera críticas en la oposición. “No hubo charlas formales serias respecto a re-reelecciones ni el presidente de la Cámara ha llamado a los bloques para hablar del tema. No se sabe nada y no sé si se va a saber antes de fin de año”, señaló un legislador opositor.
Las reelecciones, una prueba para el peronismo
El proyecto para eliminar los límites a los mandatos municipales tiene un recorrido particular dentro de la Legislatura. Kicillof y Verónica Magario buscan que la iniciativa avance en el Senado, donde el tratamiento puede convertirse en una nueva prueba para la relación entre el gobernador, Sergio Massa y Máximo Kirchner.
En algunos sectores de la oposición consideran que el Ejecutivo podría intentar acelerar ese expediente por encima del resto de la reforma. El objetivo sería llevar la discusión al recinto y mostrar que cumplió con el compromiso asumido con los intendentes.
Ese escenario también tendría una consecuencia política. Si el proyecto fracasa por falta de votos, el kicillofismo podría atribuir la derrota a la interna del peronismo y señalar al massismo y al kirchnerismo como responsables de impedir una solución reclamada por los jefes comunales.
La negociación, sin embargo, todavía no arrancó de manera formal. La Cámpora y el Frente Renovador esperan señales del gobernador. El massismo, en particular, dejó trascender que no habilitará una discusión amplia sobre la reforma electoral si antes no aparecen acuerdos políticos sobre otros temas pendientes.
Entre esas cuestiones aparecen los cargos en la Suprema Corte bonaerense y otros reclamos que distintos sectores mantienen sobre la gestión provincial.
Las PASO nacionales condicionan a Kicillof
El otro gran problema para el gobernador está fuera de la Provincia. La discusión sobre la continuidad o eliminación de las PASO nacionales funciona como una condición previa para definir buena parte del esquema bonaerense.
La estrategia libertaria también incorporó esa variable. En un principio, La Libertad Avanza parecía decidida a avanzar rápido contra las primarias. Ahora, distintos sectores del oficialismo nacional evalúan postergar esa definición hasta fin de año o incluso trasladarla a las sesiones extraordinarias.
“Hubo sectores del peronismo que dijeron que hasta que no se resuelva a nivel nacional no se podía avanzar en la Provincia, y los libertarios se avivaron”, sostuvo un legislador opositor. A su criterio, “con esta maniobra le quitan iniciativa política a Kicillof”.
La incertidumbre también alcanza al propio oficialismo nacional. Algunos dirigentes libertarios comenzaron a evaluar la conveniencia de conservar las primarias ante las dificultades que pueden surgir para ordenar las candidaturas en determinadas provincias.
Para Kicillof, el resultado de esa discusión tiene una importancia adicional. Una eventual eliminación de las PASO nacionales, con primarias provinciales todavía vigentes, podría modificar el escenario interno del peronismo bonaerense y también su proyección nacional.
¿Desdoblar o votar todo el mismo día?
El calendario electoral aparece como otro punto de tensión. Kicillof todavía conserva la facultad para decidir si las elecciones bonaerenses se realizan en una fecha distinta de los comicios nacionales.
El gobernador analiza un escenario diferente al de 2025. En el entorno de Kicillof consideran que una elección concurrente podría favorecer su posicionamiento dentro de una eventual carrera presidencial, porque permitiría mantener una mayor conexión entre la elección provincial y la nacional.
La lectura no es compartida por todos. Desde el radicalismo consideran que una elección unificada puede beneficiar a La Libertad Avanza por el peso que adquiere la competencia nacional.
“Lo son hoy que el Gobierno está un poco más golpeado y lo serán mañana si el Gobierno logra revertir esta tendencia y reacomodarse, porque por más que sean concurrentes se lleva toda la atención la elección nacional”, sostuvo un dirigente radical. Y agregó: “En una elección unificada la que más tiene para ganar es La Libertad Avanza”.
La experiencia de 2025 también forma parte del análisis. En aquella oportunidad, los intendentes concentraron buena parte de sus esfuerzos en la elección local y provincial después del desdoblamiento. Kicillof considera que una convocatoria conjunta podría obligar a los municipios a involucrarse también en la disputa nacional.
La BUP entra en la negociación
La Boleta Única Papel aparece como otra pieza del tablero. Una elección provincial y nacional el mismo día podría facilitar la adopción de un único sistema de votación y evitar una jornada con mecanismos diferentes.
La posibilidad de que La Libertad Avanza acompañe las reelecciones a cambio de la BUP forma parte de las especulaciones que circulan dentro de la Legislatura. Por ahora, sin embargo, no hubo avances concretos.
El radicalismo y otros sectores opositores reclaman una discusión integral. Diego Garciarena cuestionó el eventual tratamiento de las reelecciones y sostuvo: “Mi opinión personal, porque no hay todavía opinión institucional del partido ni del Foro de Intendentes, es que las reelecciones son negativas por dos motivos. Primero, el motivo de la oportunidad política. Me da la sensación que es absolutamente inoportuno, en un contexto de crisis de la microeconomía, de una inseguridad galopante, de falta de atención de IOMA y de la salud pública en la Provincia, de la educación pública caída a pedazos, ponernos a discutir un problema de 80 dirigentes políticos. Me parece un disparate inoportuno”.
El diputado radical también defendió una reforma más amplia y advirtió que “una reforma política debe hacerse por consenso”. Según su lectura, la fragmentación de los bloques dificulta la construcción de acuerdos que puedan sostenerse en el tiempo.
Una Legislatura sin acuerdos
El problema para Kicillof no está solo en las posiciones públicas de cada bloque. Los principales proyectos quedaron bajo la órbita de comisiones presididas por dirigentes vinculados tanto al kicillofismo como al massismo.
En el Senado, Malena Galmarini conduce la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral, mientras Germán Lago preside Legislación General. Allí se encuentra el proyecto sobre las reelecciones indefinidas.
En Diputados, Ana Luz Balor encabeza la Comisión de Reforma Política y del Estado. Rubén Eslaiman conduce Legislación General, donde ingresaron más de 30 expedientes relacionados con cambios en las reglas electorales.
En ese escenario, distintas fuentes legislativas coinciden en una premisa: los proyectos no tendrán avances relevantes hasta que Kicillof y los principales referentes del peronismo bonaerense alcancen un acuerdo político.
Una reunión entre Malena Galmarini, el ministro de Gobierno Carlos Bianco y Ana Luz Balor mostró las dificultades de esa coordinación. El encuentro terminó con un balance público positivo, aunque la participación de una dirigente del Movimiento Derecho al Futuro generó malestar dentro del massismo.
La oposición presiona por una reforma integral
La Libertad Avanza reclama una definición del gobernador. El senador Carlos Curestis sostuvo que “El Gobernador tiene que decidir cómo avanzar” y planteó que el momento para discutir una reforma es ahora.
El legislador fue categórico sobre la posición de su espacio: “Obviamente la postura de La Libertad Avanza es que no queremos PASO, no queremos reelecciones, vamos a pelear sí o sí por la boleta única de papel”.
Desde el PRO, Pablo Petrecca también rechazó que el debate quede limitado a los mandatos municipales. “Otra vez estamos encerrados en una discusión coyuntural, de corto plaza”, afirmó.
La UCR mantiene una postura similar respecto de las reelecciones. Alejandra Lordén anticipó el rechazo de su bloque y advirtió: “Si lo único que hay en la Legislatura para discutir es la reelección de los intendentes le estamos faltando el respeto a los bonaerenses”.
Hechos, por su parte, también expresó su oposición a eliminar los límites actuales y respaldó las primarias y la Boleta Única Papel. En ese espacio cuestionan que el Ejecutivo todavía no impulse una modificación de los plazos del cronograma electoral propuesta por la Junta Electoral bonaerense.
Un proyecto que puede complicar el margen de Kicillof
A la discusión se sumó una iniciativa del diputado Juan José Esper que busca establecer por ley la separación entre las elecciones bonaerenses y nacionales.
El proyecto establece que “las elecciones primarias y generales a cargos públicos no podrán realizarse de manera simultánea con las elecciones a cargos electivos nacionales”.
Si esa iniciativa avanzara, Kicillof perdería margen para decidir libremente el calendario electoral, aunque por ahora el expediente no consiguió movimiento en Diputados.
El oficialismo insiste en que el desdoblamiento forma parte de las facultades del gobernador. La iniciativa de Esper plantea, precisamente, un límite a esa potestad.
Massa y Máximo, claves para destrabar el escenario
La reunión que compartieron Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, gobernadores y legisladores nacionales dejó otro elemento para el análisis bonaerense: la intención del peronismo de sostener las PASO en todo el país y evitar el desdoblamiento electoral.
Si esa línea se consolida, el gobernador deberá revisar parte de la estrategia que diseñó para 2027. También tendrá que resolver cómo encajar las reelecciones municipales dentro de un acuerdo político más amplio.
Por ahora, la reforma electoral continúa frenada y Kicillof mantiene abiertas todas las opciones. Reelecciones, PASO, Boleta Única Papel y calendario electoral forman parte de una misma negociación, pero cada punto requiere acuerdos diferentes.
El gobernador necesita definir cuándo dará el primer paso. La demora le permite preservar margen de maniobra frente a las distintas tribus del peronismo, pero también tiene un costo: mientras la Legislatura espera una señal, la oposición cuestiona su falta de iniciativa y los intendentes reclaman certezas sobre su futuro político.
