El escenario que se proyecta para 2027 encendió una luz de alerta entre los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires. La combinación de una eventual alianza entre el PRO y La Libertad Avanza, una elección concurrente con los comicios nacionales, la posible implementación de la boleta única y las restricciones para las reelecciones podría modificar por completo el mapa municipal.
El principal antecedente que explica la preocupación está en las elecciones de 2023. En aquella oportunidad, Unión por la Patria consiguió recuperar 16 municipios que estaban en manos de la oposición, favorecido en buena medida por la fragmentación del voto entre Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza.
Para 2027, ese escenario podría ser muy diferente. Si los principales espacios opositores logran confluir detrás de candidaturas comunes, el peronismo perdería una de las condiciones que facilitaron varios de sus triunfos hace cuatro años.
A esto se suman otros factores que podrían tener un impacto directo en la competencia local: la posibilidad de que los comicios provinciales vuelvan a realizarse el mismo día que los nacionales, la imposibilidad de que 50 intendentes peronistas busquen un nuevo mandato si no se modifica la legislación vigente y la eventual utilización de la boleta única de papel.
“Si se dan la unión del PRO y La Libertad Avanza, la elección concurrente, la no reelección y la boleta única, será el peor de los mundos para los intendentes del peronismo; aunque se va a intentar que eso no suceda, muchos ya están trabajando bajo esa hipótesis”, reconoció un dirigente territorial alineado con el gobernador Axel Kicillof.
El antecedente de 2023
La división opositora fue determinante en varias de las localidades que el peronismo logró recuperar en la última elección ejecutiva. En total, Unión por la Patria se quedó con 16 intendencias: Suipacha, Ramallo, Lanús, Brandsen, Bragado, Chacabuco, Rivadavia, Dolores, Bahía Blanca, Salliqueló, Carmen de Patagones, Tres Arroyos, Coronel Rosales, Olavarría, Azul y La Plata.
En la mayoría de esos distritos, el voto opositor quedó repartido entre Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza, una situación que permitió que candidatos peronistas se impusieran incluso sin alcanzar una mayoría clara.
Bahía Blanca fue uno de los ejemplos más contundentes. Federico Susbielles consiguió el 36,77% de los votos, mientras que La Libertad Avanza alcanzó el 32,43% y Juntos por el Cambio el 24,84%. La suma de ambas fuerzas opositoras superaba ampliamente al peronismo, pero la fragmentación terminó favoreciendo a Unión por la Patria.
En Azul ocurrió algo similar. Nelson Sombra ganó con el 34,55%, apenas por encima de Juntos por el Cambio, que obtuvo 32,26%, y de La Libertad Avanza, con 31,09%. El resultado configuró prácticamente un triple empate.
Olavarría también quedó atravesada por esa lógica. Maximiliano Wesner obtuvo el 41,56%, mientras que La Libertad Avanza alcanzó el 28,06% y Juntos por el Cambio el 28,05%.
La elección de La Plata fue todavía más ajustada. El escrutinio definitivo consagró a Julio Alak con el 38,30%, apenas 606 votos por encima de Julio Garro, que alcanzó el 38,16%. La Libertad Avanza quedó tercera, con el 18,51%.
En Coronel Rosales, Unión por la Patria obtuvo el 35,13%, frente al 30,13% de Juntos por el Cambio y el 29,33% de La Libertad Avanza. Dolores presentó otra disputa cerrada: Juan Pablo García ganó con el 45,25%, mientras que Camilo Etchevarren llegó al 44,15% y La Libertad Avanza consiguió el 10,60%.
Una elección que podría volver a ser concurrente
Uno de los cambios que más preocupa a los intendentes es la posibilidad de que en 2027 la elección bonaerense vuelva a realizarse de manera concurrente con los comicios nacionales.
La experiencia de 2025, cuando la provincia desdobló su elección legislativa, alimentó entre algunos jefes comunales la expectativa de que ese mecanismo pudiera mantenerse. Sin embargo, dentro del peronismo bonaerense gana fuerza la idea de que Axel Kicillof optará por no repetir el desdoblamiento.
En el entorno del gobernador existen argumentos vinculados al esquema electoral y a la continuidad de las PASO, pero entre los intendentes prevalece otra lectura: una elección concurrente podría ser más conveniente para las aspiraciones presidenciales de Kicillof.
La coincidencia entre los calendarios nacional y provincial también modificaría la dinámica de las campañas municipales, ya que los candidatos locales quedarían mucho más expuestos al arrastre de las candidaturas nacionales.
La boleta única, otro factor de incertidumbre
La posibilidad de que la provincia utilice la boleta única de papel también aparece como una variable que puede alterar la competencia municipal.
Si las candidaturas nacionales y bonaerenses deben votarse el mismo día pero con mecanismos diferentes, la organización del comicio podría volverse más compleja. Ese fue precisamente uno de los argumentos que Axel Kicillof utilizó durante 2025 para cuestionar la posibilidad de combinar ambos sistemas de votación, incluso a partir de simulacros realizados por el Ejecutivo provincial.
Para el peronismo, además, la modificación no sería menor desde el punto de vista territorial. El despliegue de fiscales y la estructura partidaria alrededor de la boleta de papel constituyen una de sus principales fortalezas electorales, mientras que la oposición todavía busca consolidar una estructura territorial equivalente.
El límite a las reelecciones
El tercer problema tiene nombre propio: 50 intendentes peronistas quedarían impedidos de competir por otro mandato si no se modifica la legislación vigente.
Axel Kicillof viene impulsando el proyecto de la senadora Ayelén Durán, que busca eliminar los límites actuales y permitir nuevamente las reelecciones indefinidas.
Por ahora, sin embargo, el oficialismo provincial no consiguió reunir los votos necesarios para avanzar con la modificación.
Para los jefes comunales, la diferencia no es menor. Una cosa es competir con el respaldo de una gestión y con el nombre de un intendente instalado en la boleta; otra muy distinta es enfrentar una elección con un candidato nuevo y sin la posibilidad de que el jefe comunal funcione como principal referencia electoral.
Con una oposición que podría llegar unificada, una elección concurrente, un sistema de boleta diferente y decenas de intendentes sin posibilidad de reelegir, el peronismo bonaerense comienza a prepararse para un 2027 mucho más desafiante que el escenario que encontró en 2023.
