La Cámara alta decidió suspender la sesión que estaba prevista para esta semana y trasladó el debate para los próximos días. El informe de gestión que había anunciado Manuel Adorni quedó condicionado por el avance opositor para interpelarlo y evaluar una moción de censura. En el Gobierno siguen de cerca los votos que podrían definir su futuro
La tensión en el Senado obligó al oficialismo a recalcular los tiempos. La sesión que estaba prevista para esta semana fue postergada y quedó reprogramada para los próximos días, cuando el recinto deberá definir si avanza con el pedido de interpelación contra Manuel Adorni y una eventual moción de censura contra el jefe de Gabinete.
La decisión se tomó durante la reunión de labor parlamentaria, donde los presidentes de los distintos bloques acordaron trasladar el debate. El funcionario quedó en el centro de la escena luego de las inconsistencias que surgieron alrededor de su patrimonio y las explicaciones que brindó ante el Congreso.
«Llegamos un acuerdo entre todos los bloques de sesionar el jueves próximo y el primer orden del día de la sesión de ese día serán los pedidos de interpelación al jefe de Gabinete», explicó el titular de la bancada del PRO, Martín Goerling, tras el encuentro.
Si el pedido de interpelación es aprobado en la sesión del jueves 25 de junio, Adorni deberá presentarse dentro de los siete días hábiles siguientes. La fecha coincide con la exposición de gestión que el propio funcionario había anunciado para el 2 de julio en la Cámara alta. Desde sectores de La Libertad Avanza (LLA) advirtieron que «si lo interpelan, no hay tal informe».
«No hay nadie dispuesto a hacerle ningún tipo de pregunta, sino que venga a explicar a lo que malinformó en Diputados sobre las explicaciones que dio», cuestionó el jefe del bloque Justicialista, José Mayans.
Para avanzar con la interpelación y la posible moción de censura, la oposición necesita reunir 37 votos en el Senado. Luego, el proceso debería continuar en Diputados, donde se requeriría una nueva mayoría simple de 127 apoyos. Desde la creación del cargo tras la reforma constitucional de 1994, ningún jefe de Gabinete fue removido mediante este mecanismo.
La presidenta del bloque de LLA, Patricia Bullrich, señaló: «Nosotros no le estamos dando tiempo al Poder Ejecutivo. Acá somos minoría, no tenemos fuerza suficiente para imponer los temas». Aunque la legisladora no mostró intención de salir en defensa del funcionario, el respaldo político que mantiene a Adorni proviene principalmente de Javier Milei y Karina Milei.
El pedido formal había sido presentado por el interbloque Popular, integrado por Justicialista, Frente Cívico por Santiago y Convicción Federal, que impulsó una interpelación con posibilidad de avanzar hacia una moción de censura.
La situación del jefe de Gabinete también complicó el tratamiento de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que el oficialismo pretendía discutir esta semana. Abrir el recinto implicaba facilitarle el quórum al peronismo y aumentar el riesgo de que la oposición intentara avanzar con la interpelación.
Finalmente, el proyecto quedó para la próxima sesión junto con otros convenios internacionales, según confirmaron desde la conducción del Senado.
La pulseada por la moción de censura
Antes de la reunión parlamentaria, en el peronismo calculaban que el interbloque Popular, Convicción Federal, dos legisladores de Moveré Santa Cruz y cuatro integrantes de Provincias Unidas podían alcanzar 34 votos. Para aprobar la iniciativa todavía necesitan sumar tres apoyos.
El PRO confirmó que acompañaría una eventual moción de censura en la Cámara alta. «Está paralizando la gestión de todos los argentinos», sostuvo Goerling. De todos modos, desde el bloque aclararon que esa postura no implica cerrar la puerta a otros proyectos enviados por el Poder Ejecutivo.
En los cálculos del oficialismo y la oposición aparecen algunos votos posibles de la Unión Cívica Radical (UCR). Sin embargo, los legisladores radicales mantienen cautela y hasta ahora solo difundieron un comunicado conjunto de senadores y diputados en el que cuestionaron las explicaciones de Adorni ante el Congreso.
También serán determinantes los bloques provinciales. Desde sectores vinculados a Tierra del Fuego anticiparon apoyo a la moción, mientras que la senadora de Provincias Unidas, Alejandra Vigo, había afirmado que «Adorni no puede seguir siendo el jefe de Gabinete».
El escenario en Diputados
En la Cámara baja, el panorama aparece algo más favorable para el Gobierno. La oposición pidió una sesión para el 23 de junio con el objetivo de tratar dos pedidos de interpelación contra Adorni y cuatro pedidos de informe, aunque todavía no fue convocada por el presidente de la Cámara, Martín Menem.
Entre quienes impulsan la apertura del recinto estiman que faltan alrededor de 15 votos para alcanzar el quórum necesario. La lista de posibles apoyos incluye a Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, la Coalición Cívica, Encuentro Federal y parte de Provincias Unidas. También podrían sumarse Álvaro González y Marcela Pagano.
Desde los bloques del radicalismo y el PRO en Diputados negaron que la disputa con Adorni vaya a condicionar el acompañamiento a las iniciativas oficiales. «Son cosas separadas. El tema es que el Congreso quedó medio paralizado por Adorni», señalaron desde el radicalismo.
Mientras tanto, el oficialismo deberá avanzar con otros temas pendientes. En comisiones recibió dictamen el proyecto que autoriza pagos a dos fondos considerados «buitres» por un total de U$S 171 millones.
El titular de la comisión de Hacienda y Presupuesto, Bertie Benegas Lynch, alertó que el acuerdo podría caerse si no recibe aprobación antes del 30 de junio: “si no se aprueba antes del 30 de junio, el acuerdo podría caer, reactivándose los litigios».
La definición final dependerá de los bloques provinciales y de la postura que adopten los gobernadores. «El que lo quiera sacar, es funcional al gobierno. Hay que dejarlo que siga limando», analizó un representante provincial.
