La apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de Tigre tuvo este miércoles un condimento político especial. El intendente Julio Zamora encabezó el acto pocas horas después de un revés judicial para su sector en la interna del peronismo local, lo que terminó de teñir la jornada de gestos, mensajes y lecturas políticas.
Durante la misma jornada, la Cámara Nacional Electoral confirmó el rechazo de la lista encabezada por Mario Zamora —hermano del intendente— y ratificó la proclamación de Luis Samyn Ducó al frente del Partido Justicialista de Tigre, consolidando la conducción de la lista Unidad–Lealtad Peronista. Ducó, además, presente en el recinto porque ocupa una banca como concejal por Fuerza Patria.
Ese contexto atravesó la sesión especial en el Concejo Deliberante, que contó con una fuerte presencia de vecinos que se acercaron para acompañar al jefe comunal. Desde las gradas se escucharon aplausos reiterados durante varios tramos del discurso y en particular cuando Zamora respondió a críticas políticas.
En el llamado “aplausómetro” de la jornada sobresalieron dos dirigentes del espacio del intendente: el concejal Lucas Gianella —presidente del PJ local hasta el domingo— y Cecilia Ferreira, ambos identificados con el zamorismo y muy ovacionados por el público presente.
El discurso del intendente combinó el repaso de gestión con un tramo inicial dedicado a cuestionar lo que definió como una campaña de agravios y críticas en redes sociales. “Muchas veces estamos viendo durante este tiempo que la realidad se va despegando de lo que uno comunica. Y muchas veces vemos cuestiones totalmente injuriantes que tienen que ver con lo que somos como políticos”, sostuvo.
En ese contexto defendió la participación de familiares dentro de su administración, uno de los cuestionamientos recurrentes desde sectores vinculados al massismo, espacio que lidera Sergio Massa. “Cuando se dice que el intendente tiene familiares en el órgano municipal, hay que plantear seriamente la cuestión. La composición de un funcionario público tiene que ver con el mérito, no con la consanguinidad”, afirmó.
Luego reconoció la situación, pero reivindicó a quienes forman parte del gabinete municipal. “Es cierto, sí, yo tengo parientes que forman parte de este gobierno, de un total de cerca de 300 funcionarios. Hay algunos que son parientes míos y lo digo con mucho orgullo”, señaló.
A partir de allí, el intendente habló de una “doble vara” en la política local. “Si queremos mirar para atrás, miremos la señora, la suegra, la suegrastra, el cuñado, el hermano del cuñado. Todo un conjunto de familiares que nunca fueron cuestionados”, dijo. Y agregó: “Entonces preguntémonos por qué solamente Tigre es el destino de las críticas con respecto a los parientes. ¿Por qué no miramos a nuestros vecinos? ¿Por qué no miramos a otros? Ahí es cuando hablo de la doble vara”.
También cuestionó el modo en que se desarrollan muchos debates en redes sociales y pidió que las discusiones se den directamente entre dirigentes. “Queremos un cara a cara fecundo, un cara a cara que tenga que ver con plantear cuestiones vinculadas a la realidad. No que en el fulgor de las redes sociales se diga cualquier cosa”, planteó.
Más allá del tono político del inicio, Zamora también aprovechó la apertura legislativa para insistir con un proyecto urbanístico clave para su gestión: la regulación de alturas en las construcciones. El intendente pidió al Concejo Deliberante avanzar con la iniciativa para establecer límites en determinadas zonas y ordenar el crecimiento urbano del distrito.
Así, entre aplausos de militantes, la presencia de dirigentes enfrentados en la interna del PJ y un fallo judicial que todavía resonaba en la política local, la apertura de sesiones en Tigre terminó convirtiéndose también en un nuevo capítulo del conflicto entre el zamorismo y el massismo.
