“Es un homenaje para Martitegui y también para Moria, por su libro Memoria”, explicó, recordando la tapa de la autobiografía de la diva, donde posó completamente calva y convirtió esa imagen en un símbolo de libertad, ruptura y poder personal. Como si eso no fuera suficiente, remató la explicación con su habitual ironía: “Y tengo la estabilidad emocional de Furia de Gran Hermano. Soy la mezcla de esas tres personalidades”.
El estudio estalló en risas. El jurado, lejos de mostrarse incómodo, acompañó el clima lúdico del momento. Damián Betular fue uno de los primeros en reaccionar y definió el estilismo como “un lookazo”, mientras que Donato De Santis observaba con atención la performance.
Martitegui, destinatario principal del homenaje, no esquivó el comentario y lanzó un elogio que terminó de legitimar la apuesta estética: “Tiene una cara hermosa y es muy difícil que una chica luzca sin pelo”. La frase fue celebrada por Wanda, quien sumó: “Hay que tener una cara increíble como la tuya para llevarlo así. Te queda espectacular”.
La Reini decidió llevar el concepto hasta el final y lo integró también a su actitud durante el desafío culinario. Cuando le tocó representar el pecado capital de la soberbia, se quitó el delantal antes de presentar su plato y sentenció con teatralidad: “Esto me lo saco, no lo necesito”. El gesto, exagerado y provocador, reforzó la idea de personaje que viene construyendo gala tras gala.