El jefe del bloque Unión por la Patria busca sesionar el jueves y avanzar con la Ley de DNU, mientras un grupo de senadores rebeldes presiona por puestos en la Auditoría General de la Nación (AGN) y amenaza con romper el interbloque.
El clima en el Senado se calienta a medida que José Mayans intenta mantener unida a una bancada peronista que enfrenta su mayor crisis interna desde la derrota electoral del 26 de octubre. El formoseño necesita reunir 37 senadores para sesionar este jueves y avanzar con la reforma de la Ley de DNU, pero desde hace dos semanas lidia con un grupo de legisladores propios que coquetea con romper la unidad del PJ.
La presión sobre Mayans se explica por el ascenso del poder de negociación de los gobernadores peronistas. Mandatarios como Gustavo Sáenz y Raúl Jalil impulsan jugadas que buscan cambiar el mapa del Senado en favor del Gobierno de Javier Milei, con la idea de armar interbloque federal.
Los gobernadores más pragmáticos buscan beneficios: exigen mayor representación en el futuro bloque Justicialista y, sobre todo, lugares en organismos clave. Mientras negocian recursos con Diego Santilli -quien encabeza reuniones para asegurar votos al Presupuesto 2026 y a la reforma laboral-, pretenden que el PJ otorgue cargos dentro del interbloque y en entes de control.
La prioridad es una silla en la Auditoría General de la Nación (AGN). El cargo tiene mandato de ocho años, un salario superior a los 10 millones de pesos y control sobre la auditoría de los gastos del Poder Ejecutivo, un botín institucional que todos desean asegurar.
Desde hace más de un año la AGN está paralizada por falta de acuerdos entre el Gobierno y el peronismo, y Mayans busca resolver antes de fin de año. Primero intentó seducir a la UCR para incluir las vacantes de la AGN en la misma sesión que la reforma de la Ley de DNU. La propuesta -dos asientos para el peronismo y uno para el radicalismo-, fue rechazada por Eduardo Vischi, decidido a mantener la buena sintonía con el oficialismo tras el triunfo de Milei.
Ese fracaso dejó la cancha libre para los rebeldes de Convicción Federal – Fernando Salino, el catamarqueño Guillermo Andrada, la jujeña Carolina Moisés y el riojano Fernando Rejal, un grupo de senadores anti cristinistas que quieren ganar terreno-. Si Mayans quiere sus votos para sesionar, deberá ceder en la AGN. El formoseño impulsa a Javier Fernández, que ya cumplió tres mandatos, y a Carlos Gutiérrez Ortiz, un colaborador directo de su despacho. Los díscolos exigen mantener a Fernández pero reemplazar a Gutiérrez Ortiz por el ex senador riojano Ricardo Guerra.
Convicción Federal reclama un auditor propio a cambio de garantizar el quórum del jueves, y amenaza con romper la bancada para sumarse a un interbloque federal alineado con Sáenz. El miércoles a las 18, en la reunión del interbloque, Fernando Salino llevará el ultimátum final. Sin lugar en la AGN, advierten, no habrá sesión y tampoco unidad peronista.
