La interna radical se profundiza tras los malos resultados del 7 de septiembre y la polémica decisión de Miguel Fernández de no hacer campaña.
La UCR bonaerense atraviesa un momento de fuerte división. Los magros resultados del 7 de septiembre dejaron a los intendentes en una situación complicada, con gestiones que deben continuar pese al caos interno en el partido centenario.
En medio de esta crisis, se acercan las elecciones legislativas nacionales y la conducción de Miguel Fernández, cuestionada por propios y ajenos, decidió la noche del viernes 19 de septiembre no promover la boleta del partido.
«Ningún intendente va a trabajar la boleta, pero directamente no la van a trabajar, no es que ellos le darán libertad de acción, como fue el ballotage entre Sergio Massa y Javier Milei, ahora directamente no van a mover un dedo», aseguró un armador del radicalismo.
Esta determinación afecta directamente al único candidato de la UCR, Lisandro Hourcade, intendente de Magdalena y tercer nombre en la lista. «Por más que sea nuevo, que tenga escasa militancia, no pueden no militarlo, porque Evolución sí va a militar la boleta de Randazzo», explicó otro dirigente radical.
Los comités permanecen cerrados y tanto la militancia como las autoridades expresan su enojo con Fernández por «no haber hecho un mejor papel».
Las diferencias internas se profundizaron desde agosto, cuando la situación electoral se complicó y el radicalismo tuvo una actuación muy débil. Tras la elección provincial, Pablo Domenichini, delegado de Martín Lousteau, lanzó Provincias Unidas, mientras Fernández optó por un acuerdo con Elisa Carrió, la única alternativa disponible, ya que la UCR Lista III no era posible, como pretendían los intendentes.
Después del 7 de septiembre, Fernández planteó a los jefes comunales explorar ir a las nacionales, incluyendo a Esteban Reino de Balcarce y Franco Flexas de Viamonte como posibles candidatos, aunque finalmente la opción fue Hourcade. Sin embargo, la propuesta no pudo concretarse por falta de personalidad jurídica, control del partido y las claves electorales necesarias para registrar a los candidatos.
Durante esa semana, mientras los intendentes alimentaban expectativas con la Lista 3, Fernández selló el acuerdo con Carrió. Al entender que serían meros furgones de cola de la Coalición Cívica, los jefes comunales decidieron no militar la boleta de nadie.
La situación se agrava por la «espantosa» elección de Envión en la Tercera Sección, liderada por Pablo Domenichini y secundada por Lousteau y Emiliano Yacobitti. Con un Zoom programado para la próxima semana, las decisiones parecen limitadas, ya que los mandatos de Domenichini y Fernández vencen el 30 de octubre. Algunos opinan que «se está discutiendo la nada misma».
