La jueza suspendida presentó su descargo ante el jury y aseguró que Savarino y Di Tomasso conocían las filmaciones del documental que derivó en la nulidad del proceso.
La defensa de la jueza, Julieta Makintach, presentó un escrito de 28 páginas ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la provincia de Buenos Aires, en el que cargó contra sus colegas del tribunal, Maximiliano Savarino y Verónica Di Tomasso, en el marco de la causa por la muerte de Diego Armando Maradona. La jueza, apartada de manera preventiva, dijo que la grabación del documental Justicia Divina no fue clandestina y que los otros integrantes del tribunal estaban al tanto de lo que sucedía.
En su descargo, Makintach sostuvo que “no hubo filmación prohibida, sino que trataba de un hecho conocido por todos los integrantes del Tribunal. Las decisiones se adoptaron colegiadamente, de manera conjunta con los Dres. (Verónica) Di Tomasso y (Maximiliano) Savarino, tanto de modo diálogo presencial como vía chat de Whatsapp”. Según su versión, la presencia “notoria y evidente” de un camarógrafo con una cámara profesional había sido conversada previamente y autorizada por el tribunal.
Este jueves, el abogado Martín De Vargas, representante del letrado y querellante Rodolfo Baqué, pidió que tanto Savarino como Di Tomasso sean notificados formalmente en el expediente penal que investiga las grabaciones del film. El planteo se presentó en la UFI N°1 de San Isidro, que lleva adelante la causa sobre el detrás de escena del documental, el mismo que provocó la suspensión de Makintach y la anulación del primer juicio.
En su presentación, De Vargas citó los dichos de la jueza en el descargo entregado un día antes a la Secretaría de Enjuiciamiento de Magistrados. Allí, la magistrada enfatizó que “no existieron tomas audiovisuales ocultas, clandestinas o prohibidas, sino por el contrario, fueron conocidas y, por lo tanto, consentidas y avaladas, por todos los integrantes del tribunal e incluso comunicadas informalmente en el plano institucional”.
Sin embargo, en la última audiencia celebrada antes de la nulidad del juicio por la muerte de Diego, el juez Savarino había negado que él y su colega Di Tomasso tuvieran conocimiento de la filmación. A pesar de esa declaración, Makintach replicó en el escrito: “Resulta un indicio unívoco el hecho de que, habiendo aparecido un documental con filmaciones sobre las personas de los jueces Savarino y Di Tomasso, los mismos no realizaron denuncia penal así como tampoco se han presentado como querellantes en la presente causa, con lo cual se concluye que mal podían denunciar un hecho delictivo que ellos habían autorizado (y consecuentemente participado del mismo)”.
Si bien no aportó pruebas concretas contra los magistrados, la defensa de Makintach se suma a los elementos que ya generaban sospechas sobre la supuesta ignorancia de sus colegas respecto a la grabación. Según fuentes judiciales, los fiscales siempre consideraron llamativo que ninguno de los jueces advirtiera lo que ocurría en plena audiencia.
A esa hipótesis se agregan testimonios que ya están en la investigación. Una policía declaró haber visto al camarógrafo en la primera jornada y dijo todos los jueces estaban al tanto, mientras que una secretaria del tribunal aseguró haber advertido tanto a Savarino como a Di Tomasso -e incluso a la propia Makintach-, sobre la presencia del hombre que filmaba.
