La ex presidenta profundiza su ofensiva contra Milei y Bullrich, activa su plan de “resistencia” y refuerza su liderazgo en el peronismo. En paralelo, el kicillofismo reclama mayor control en el armado electoral bonaerense y crecen las diferencias con La Cámpora y el massismo
Cristina Kirchner no se repliega. A pesar de que la Corte Suprema ratificó su condena en la causa “Vialidad”, la exmandataria no solo evita ceder terreno, sino que intensifica su rol en la política nacional. Con el foco puesto en convertirse en el principal polo opositor a Javier Milei, activó su plan de “resistencia activa” y envió señales directas al peronismo, que se encamina a definir las candidaturas en territorio bonaerense, donde la unidad es vista como imprescindible para enfrentar al oficialismo.
En este escenario, la actual titular del PJ, que delegó formalmente su función en el senador José Mayans, organizó un banderazo en el marco del Día de la Bandera. Eligió Parque Lezama para el acto, en las inmediaciones de donde debe cumplir su condena, en un gesto con clara impronta política. Justificó la movida en el operativo de seguridad desplegado horas antes por Patricia Bullrich, a quien volvió a cuestionar con dureza.
«Esa mujer nefasta», lanzó Cristina Kirchner al referirse a Bullrich, en un mensaje grabado que se difundió en el acto, replicando el mismo formato que usó días atrás en Plaza de Mayo. En su entorno celebran el regreso de lo que denominan “las cadenas nacionales”, aludiendo al seguimiento mediático constante sobre su figura y sus movimientos, que el kirchnerismo explota para recuperar centralidad y condicionar cualquier posible recambio dentro del espacio.
Desde su bunker en San José 1111, Cristina volvió a cargar contra la gestión económica del Gobierno. Asegura que el modelo impulsado por Milei y su ministro Luis Caputo es inviable. “Ayer se conocieron los nuevos índices de desocupación o para decirlo de otro modo, la gente que busca trabajo y no consigue”, apuntó. En particular, remarcó que en el conurbano bonaerense, núcleo del voto kirchnerista, la desocupación trepó al 9,7%.
En ese sentido, cuestionó el superávit oficialista: “Si yo no le pago a la señora que trabaja en mi casa, ni al jardinero, ni pago la luz, ni el gas, ni las expensas, ni la cuota del colegio, seguro que tiene superávit”, ironizó. Además, comparó la voracidad de dólares de la actual gestión con la adicción de un “drogadicto”.
La estrategia de Cristina Kirchner busca sostener su liderazgo y revalidar su inocencia ante lo que califica como una proscripción orquestada desde el Poder Judicial. En simultáneo, mueve las piezas para alinearse con el peronismo, aunque las tensiones internas siguen latentes. Mientras que sectores de la CGT y varios gobernadores se muestran reticentes a su conducción, Axel Kicillof enfrenta sus propias disputas dentro del oficialismo.
En La Plata, el malestar por las “maniobras” de La Cámpora en la definición de las listas es evidente. Máximo Kirchner, que ya suena como candidato en la tercera sección, aprovechó el acto en Parque Lezama para levantar su perfil. En paralelo, el kirchnerismo y el massismo avanzaron en la ingeniería electoral con el objetivo de consolidar el espacio, aunque no todos están convencidos.
El 19 de julio, fecha límite para presentar las listas provinciales, será el primer test de esta compleja negociación. Los comicios, que se celebrarán de manera desdoblada el 7 de septiembre por decisión de Kicillof, son el escenario donde el gobernador pretende tener un rol preponderante en el armado electoral de las ocho secciones bonaerenses.
Desde el Movimiento Derecho al Futuro, espacio que responde al gobernador, insisten en que la única forma de competir con los libertarios es la unidad, pero exigen mayor representación. “Es la condición, que Axel tenga representación. Todos estamos de acuerdo con que hay que ir en unidad y que es la única forma de mostrar competitividad frente a los libertarios”, remarcó un intendente de peso del conurbano. Pero advirtió: “Si La Cámpora otra vez va a manejar la lapicera, va a estar difícil la unidad”.
Mientras tanto, se conforma el andamiaje legal y político de la coalición. Facundo Tignanelli y Rubén Eslaiman, por el kirchnerismo y el massismo respectivamente, fueron designados para avanzar en el armado del frente. Los equipos técnicos, encabezados por Gerónimo Ustarroz, Patricia García Blanco, Eduardo Cergnul y Sofía Vanelli, tienen la tarea de sellar un acuerdo que podría adoptar el nombre de “Peronismo”.
No obstante, desde el sector de Kicillof marcan distancia. “Creemos que sería bueno lograr, en el mejor de los casos, listas conjuntas, pero así es muy difícil todo”, deslizó un colaborador del gobernador. Para ellos, el escenario actual favorece más al gobierno nacional que a la oposición.
La pulseada también se traslada a la Legislatura bonaerense. Con apenas once diputados y dos senadores propios, el mandatario bonaerense busca ampliar su bancada para garantizar respaldo pleno a su gestión. El ministro Carlos Bianco dejó en claro las condiciones: “Habrá que aceptar cosas que antes no existían; por ejemplo una representación mayor del gobernador en las listas”, y exigió que “toda nuestra fuerza política tiene que apoyar pública y explícitamente las políticas del gobernador”.
El mensaje tiene doble destinatario: La Cámpora y el Frente Renovador. Desde el massismo, el presidente de la Cámara baja bonaerense, Alexis Guerrera, coincidió en la necesidad de la unidad, pero advirtió que debe ser inclusiva. “Somos todos necesarios y es imprescindible que estemos todos juntos debatiendo el proyecto”, sostuvo.
En paralelo, Cristina Kirchner sigue denunciando que la condena tiene fines políticos y cuestiona los límites impuestos a su actividad. “Mis abogados tuvieron que recurrir otra decisión del mismo tribunal, que sólo permite que me visiten, y previo listado… únicamente mi núcleo familiar, mis abogados y mis médicos”, lamentó.
Por último, no ahorró críticas contra Bullrich, a quien acusó de montar un operativo en su domicilio “con el único objetivo de provocar conflictos que, hasta ahora, nunca sucedieron”, y concluyó: “Esta mujer, realmente nefasta y capaz de cualquier cosa, sólo busca generar caos para tener protagonismo”. La ministra no tardó en responder: “Las Fuerzas Federales van a mantener el orden, siempre. Sin importar las amenazas de un sector de la política. Y acuérdense, el que las hace, las paga”, sentenció en sus redes.
