Con estos cambios, Karina no solo acumula tareas y responsabilidades: acumula también presupuesto.
La secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario, Karina Milei sigue ganando terreno en términos de poder dentro del propio ejecutivo. Esta semana, el titular del Gobierno firmó un decreto en el que designó al frente de las transmisiones oficiales a Darío Lucas, un funcionario de extrema confianza de Karina.
Si bien la la organización de estos actos que son uno de los principales canales de visibilidad institucional del Presidente, estaban a cargo del candidato a legislador porteño y vocero, Manuel Adorni, un hombre del riñón de Javier Milei, ahora esta dependencia quedará bajo la órbita de la secretario general de la Presidencia. Este órgano es fundamental en la estrategia comunicacional libertaria ya que permiten comunicar mensajes de manera directa y masiva a la población.
El decreto justifica la medida en “razones de gestión”, lo que cambia no es solo la estructura: también cambia el tono. Con este traspaso, Karina se asegura el control directo del relato y la narrativa oficial, justo cuando el vocero Adorni se encuentra enfocado en su campaña como legislador porteño.
Según el texto publicado, se eliminó el Objetivo 9 de la Unidad Gabinete de Asesores dentro de la Secretaría de Comunicación y Medios, quitándole a Adorni una de sus últimas competencias operativas. En la práctica, ya no tiene injerencia directa sobre los actos presidenciales, lo que en clave política implica una suerte de degradación funcional frente al avance sin freno de Karina.
Según detalla el decreto, el rol de Lucas será: «Asistir a la Secretaría General y a la Secretaría de Comunicación y Medios en lo relativo a ceremonial y protocolo”. Cabe destacar que Karina ya había tomado el mando de la coordinación de la cobertura audiovisual de todas las actividades del Presidente luego del episodio en el que Santiago Caputo intervino en la entrevista de Jony Viale al presidente.
