En la décima audiencia del juicio por la muerte del astro argentino, médicos que lo trataron cuestionaron la decisión del neurocirujano Leopoldo Luque de intervenirlo quirúrgicamente, pese al diagnóstico contrario de otros especialistas.
En el marco de la décima jornada del juicio que investiga la muerte de Diego Maradona, las declaraciones de varios testigos agravaron la situación judicial de Leopoldo Luque, el médico personal del exfutbolista. Según expusieron profesionales, Luque habría sido el responsable de indicar la cirugía cerebral a la que fue sometido Maradona, en contra de la opinión médica.
Uno de los testimonios más contundentes fue el del traumatólogo Flavio José Tunessi, quien además de trabajar en el sanatorio Ipensa de La Plata, atendía regularmente a Maradona en su rol como médico del club Gimnasia y Esgrima. Tunessi recordó que desde la llegada de Diego al equipo platense, Luque le había solicitado estar alerta por si detectaba alguna señal de alarma en su salud.
Tunessi relató que el estado físico del ídolo se deterioró notoriamente entre el primer partido tras la reanudación del fútbol en pandemia y la celebración de su cumpleaños número 60. «Ese día lo vi muy desmejorado, más delgado, sin ánimo, se tambaleaba. Me impactó que cuando le pregunté si necesitaba algo, me dijo ‘me voy, no estoy bien’», declaró ante el tribunal.
Aquel episodio motivó que Luque lo contactara al día siguiente y le consultara por la posibilidad de internarlo en Ipensa. Tunessi accedió, y fue quien gestionó el ingreso del exfutbolista al centro médico platense.
#GELP #Maradona En vivo desde San Isidro en la 10° jornada del juicio por la muerte de Diego Maradona, @RisoBalvidares con @pepetunessi, Médico de @gimnasiaoficial
«El día del último partido lo vimos muy desmejorado. A mí personalmente me confesó que no se sentía bien y que se… pic.twitter.com/jMhpsB3KOh
— Radio Provincia AM 1270 (@provincia1270) April 10, 2025
Allí, Maradona fue sometido a estudios generales, análisis de laboratorio y una tomografía computada. El examen arrojó la presencia de un hematoma subdural. No obstante, según expusieron este jueves los médicos Marcos Correa, Guillermo Burry y el neurólogo Cesarinni, el cuadro no era grave. Los tres coincidieron en que se trataba de un hematoma crónico, de carácter leve, y que no justificaba una cirugía de urgencia.
Pese a esta evaluación, Luque decidió avanzar por su cuenta. Según detalló Tunessi, le advirtió al neurocirujano que el diagnóstico del sanatorio no contemplaba una operación, pero que él insistió con trasladar al paciente para intervenirlo quirúrgicamente. «Yo le dije ‘nosotros hasta acá llegamos’», recordó el traumatólogo.
Posteriormente, Luque se reunió con Guillermo Burry, jefe del área de neurología de Ipensa. En su declaración, Burry señaló: “Yo definí una conducta expectante. Recomendé tratamiento médico, control clínico y seguimiento neurológico. Para mí no era una urgencia, había otras prioridades y el paciente no estaba compensado”.
Frente a la negativa de operarlo en Ipensa, Luque resolvió trasladar a Maradona a la Clínica Olivos, donde finalmente se realizó la intervención. Según los médicos que declararon, esa decisión conllevaba riesgos considerables: desde infecciones hasta posibles complicaciones con la anestesia y el postoperatorio.
La operación fue exitosa, y horas después Luque aseguró públicamente que Maradona se encontraba bien. Incluso circuló una fotografía junto a Diego que trajo algo de alivio a sus seguidores.
Sin embargo, durante el juicio se reveló que el médico no participó directamente en la cirugía. La intervención fue realizada por un equipo de cinco profesionales de la Clínica Olivos, quienes no le permitieron a Luque sumarse al procedimiento. Por ahora, se desconoce por qué se atribuyó públicamente el rol de cirujano. Las próximas audiencias podrían arrojar más luz sobre esta incógnita.
