Lo que deberían ser chispas de un inicio de campaña electoral, en San Isidro no son más que pegajosas acusaciones en el Concejo Deliberante entre oficialismo y oposición. Carteles que tapan otros carteles, repudios por competencia política desleal, un club de barrio que promociona eventos de hace dos años atrás, saboteadores anónimos de los que nadie se hace cargo, y un 2011 que se siente cada vez más cerca.
Por Matías Suárez
Sólo bastó que el concejal Pablo Chamatrópulos presentara un proyecto de resolución repudiando toda forma de competencia política desleal, en la última sesión del Concejo Deliberante, para que los ánimos en el recinto se exalten. Luego de la intervención del representante de ConVocación Ciudadana, Marcos Hilding Ohlsson, apoyando la propuesta; la contestación, que no se hizo esperar, del concejal oficialista Carlos Castellano y su par Pablo Fontanet, generaron fuertes acusaciones entrecruzadas en el acalorado miércoles de primavera.
Para comprender la actuación de los concejales hay que estar atento a cualquier esquina de la ciudad. Lo que impulsó a Chamatrópulos a presentar ese proyecto de repudio es una denuncia de Luis Riva, candidato a intendente por ConVocación Ciudadana, quién aseguró que el gobierno municipal envió a tapar con otros afiches su propaganda en la vía pública.
“La gente nuestra que participa en esa pegatina se ha encontrado con la gente que inmediatamente va atrás a taparla -relató Riva al finalizar la sesión-. El Gobierno Municipal da instrucciones para que se tape la cartelería nuestra. Eso nos parece arbitrario, no se pueden usar los recursos del estado para impedir que otra fuerza política se exprese”.
Riva incluso justificó su denuncia en el contenido de esos afiches: “Eran informes de un club con noticias de hace dos año atrás. Pocos días después de que se hizo la exposición de arte en el Hipódromo, cuando ya estaba terminada, se tapó con cartelería invitando a ese evento”.
De esos anuncios se hizo eco el edil de Agrupación Ciudadana Pablo Chamatrópulos durante su exposición, motivo por el cual el concejal Castellano ingresó en la discusión. Es que la institución deportiva de la que Riva y Chamatrópulos hablaban es el Club Acassuso, donde Castellano es vocal y el Secretario de Servicios Públicos, Alberto Trípoli, es presidente.
Concluida la sesión, el concejal oficialista negó cualquier vinculación de esos hechos con la institución y con el gobierno municipal. “El Club Acassuso no ha ordenado en este momento ninguna campaña de difusión, no hemos mandado a imprimir ningún afiche, con lo cual eso desde ya eso es una falacia”, y agregó que es “lamentable que haya partidos políticos que no cumplen con la ley electoral al no respetar el tiempo dispuesto para realizar campañas políticas”.
Por su parte, el redactor del proyecto explicó que “del mismo modo que salí a defender al vecinalismo saldría a defender al oficialismo si resulta agraviado, o a cualquier fuerza política”. Consultado sobre en quién debería recaer la acusación, afirmó: “No se puede ser ingenuo, el presidente del Club Acassuso es funcionario municipal, tendrán que procesar ellos si han pegado los carteles por error, o qué es lo que ha sucedido. No es una preocupación mía señalar responsabilidades, yo quiero colaborar para que la competencia política sea transparente y sea, sobretodo, igualitaria”.
El concejal Castellano invirtió la acusación al referirse a las pegatinas y pintadas en los espacios públicos, y le realizó una recomendación a la oposición: “En lugar de estar ensuciando todo, que se dediquen fundamentalmente a cuidar San Isidro que es lo que nos corresponde a los que asumimos un cargo de representación”.
En obvia contraposición, Chamatrópulos afirmó: “Nadie puede pensar que pintar un árbol le puede generar algún favor político, la verdad es que yo me deslindo de cualquier responsabilidad de esa situación”. Riva no fue la excepción al explicar que “la propaganda que hacemos con carteles, la pagamos con fondos nuestros y se pegan en los lugares autorizados. Conocemos perfectamente la metodología que se usa y hemos interpelado en la calle a las personas que estaban haciendo el trabajo, por eso lo decimos desde la constatación de los hechos”.
Las acusaciones van y vienen en todas las direcciones y elevan temperaturas de un lado y de otro. Falta exactamente un año para las elecciones, pero en San Isidro el clima caluroso ya empieza a sentirse y no sólo por el pronto arribo del verano.

