La vicepresidenta visitó Córdoba sin agenda pública ni apoyo de los dirigentes libertarios. Por orden de Javier Milei, los referentes del partido evitaron acercarse a ella, reflejando la creciente tensión entre ambos sectores del oficialismo
En un giro que refleja las tensiones internas dentro del oficialismo, la vicepresidenta Victoria Villarruel pasó unos días en Córdoba sin el respaldo ni el contacto esperado con la dirigencia local, a pesar de estar en la provincia en su habitual descanso de verano. Lo que parecía ser una visita rutinaria terminó siendo un aislamiento político, empujado directamente desde la Casa Rosada.
Según informó el diario cordobés Alfil este lunes, Villarruel arribó a Córdoba sin una agenda oficial y sin la presencia de las cámaras ni fotos con dirigentes locales, lo que marcó una diferencia respecto al año pasado, cuando su visita fue mucho más visible y estuvo acompañada por varios intendentes libertarios.
La razón de este «vacío» en su visita es la creciente tensión con el presidente Javier Milei, quien, a través de órdenes directas, instó a los dirigentes libertarios de Córdoba a mantener distancia de la vicepresidenta. «El que se acerca a ella, sabe que es la mancha venenosa en la mirada del Uno», expresó un dirigente local, haciendo referencia a la mirada crítica de Milei hacia cualquier apoyo visible a Villarruel.
El clima de tensión ya se había vivido el año pasado, cuando Villarruel tuvo una presencia destacada en festivales como el de Jesús María y Villa María. Sin embargo, este año la situación es distinta, y las dirigencias tanto de la línea de los hermanos Milei como de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, recibieron llamados para evitar cualquier contacto con la vicepresidenta. En los festivales más populares de la provincia, como el de Jesús María, incluso se han lanzado invitaciones para que Villarruel asista, pero las alianzas políticas locales, como la de Luis Picat, diputado radical y exintendente de la ciudad, desactivaron la idea. En sus redes sociales, Picat hizo un guiño al presidente Milei, invitando públicamente al mandatario para evitar cualquier tipo de participación de Villarruel con atuendo gaucho.
El aislamiento también se reflejó en la política local. En las Sierras Chicas, donde Villarruel suele alojarse, varios dirigentes optaron por mantenerse al margen, por temor a las represalias del presidente. En el seno del PRO, la consigna parece ser clara: no arriesgarse a enojar a Milei, quien podría tomar acciones en contra de aquellos que muestren apoyo a la vicepresidenta.
El festival de Jesús María, que arranca este jueves, es el lugar donde se había especulado con la posible presencia de Villarruel. Sin embargo, la relación del diputado Picat con Bullrich y Milei, junto con la imposibilidad de generar una foto que incomode aún más a la Casa Rosada, terminaron por enfriar cualquier intento de acercamiento.
A nivel provincial, desde el peronismo local, se percibe esta situación con tranquilidad, y consideran que la visita de Villarruel a los festivales es improbable. «Después de todo lo que dijo el año pasado y despotricó en contra de los festivales, sería muy raro que venga a Córdoba», señaló un funcionario influyente del llaryorismo.
Así, el paso de Villarruel por Córdoba, lejos de ser un evento político destacado, terminó siendo una «visita fantasma», que pone en evidencia las grietas internas en el oficialismo y el control absoluto que Milei sigue ejerciendo sobre su espacio político.
