Las tratativas por el reclamo salarial se reanudaron en pleno pico de tensión luego de los paros realizados en Aerolíneas esta semana.
Esta tarde el Gobierno nacional recibe a representantes de la Mesa Nacional de Transporte, luego de una semana agitada por las manifestaciones en Aerolíneas Argentinas que estallaron luego del despido de un empleado. En Casa Rosada, representantes del Ejecutivo recibieron a la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), con la que no llegaron a un acuerdo, pero seguirán negociando el próximo lunes.
En tanto, las reuniones, que son por separado, continúan con la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) y la serie de encuentros será cerrada por la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), en pleno conflicto por Intercargo.
Cabe destacar que las tratativas por el reclamo salarial se reanudaron en pleno pico de tensión luego de los paros realizados en Aerolíneas esta semana que dejaron sin vuelos a cientos de personas.
Sin lugar a dudas, uno de los temas que despierta mayor tensión tiene que ver con el conflicto con Intercargo, donde el despido de un empleado provocó protestas y asambleas del sindicato de Llano que afectaron a cientos de pasajeros que quedaron atrapados en los aviones sin poder bajar. En respuesta, el Gobierno despidió a 15 empleados de Intercargo y anunció la desregulación del servicio de rampa en todos los aeropuertos, permitiendo la entrada de empresas privadas.
El secretario de Transporte, Franco Mogetta, también fijó una postura drástica al referirse a las nuevas negociaciones de Aerolíneas y los sindicatos del ala dura: “Vamos a ir por la privatización y si no se da la privatización, intentaremos que los empleados acepten la administración de la empresa. Y si no la aceptan, se cerrará. Pero Aerolíneas no va a tener más el fondeo que tiene el Estado, que durante el kirchnerismo le ha costado 8 mil millones de dólares al Estado”.
Otro agravante tiene que ver con el dictamen conseguido por el oficialismo para que Aerolíneas Argentinas esté sujeto a privatización, la próxima gran batalla a la que se enfrenta el Gobierno en el ámbito parlamentario luego de conseguir los vetos contra la jubilación y las universidades.
