La Legislatura porteña aprobó un proyecto para financiar mejoras viales a través de AUSA, a pesar de la ruptura entre Mauricio Macri y Javier Milei. La oposición interna, liderada por Karina Milei y Patricia Bullrich, se manifestó en contra del proyecto. Mientras tanto, persisten los reclamos por la demora en la devolución de fondos coparticipables.
La disputa entre Mauricio Macri y Javier Milei ha escalado hasta el parlamento de la Ciudad de Buenos Aires, donde se ha evidenciado una fractura significativa en las alianzas políticas. En la última sesión de la Legislatura porteña, Karina Milei y Patricia Bullrich decidieron romper el acuerdo con Jorge Macri, llevando a sus legisladores a votar en contra de un proyecto clave para el actual jefe de Gobierno de la Ciudad.
El proyecto en cuestión estaba destinado a autorizar el financiamiento de obras de infraestructura vial a través de Autopistas Urbanas S.A. (AUSA). Las obras, que incluyen la mejora de autopistas, puentes y pasos bajo nivel, son parte de un plan de desarrollo sustentable con el objetivo de optimizar la circulación peatonal y vehicular en áreas afectadas por barreras urbanas y ferroviarias. Esta iniciativa, que buscaba mejorar la conectividad en la Ciudad, enfrentó una oposición inesperada.
La ruptura en la Legislatura refleja un cambio en el panorama político, ya que hasta hace poco, el bullrichismo porteño y los libertarios de Karina Milei habían mantenido una postura de apoyo hacia el bloque oficialista, a pesar de las tensiones entre las cúpulas de sus partidos. Sin embargo, en esta sesión, Pilar Ramírez y sus dos compañeros de bloque se opusieron al proyecto, al igual que Marina Kienast, quien se distanció de su compañero de bloque Pablo Donati.
Por su parte, Silvia Imas, la única representante del bullrichismo presente, fue quien dio la señal de ruptura con Jorge Macri. Patricia Gilze, anteriormente cercana a la ministra de Seguridad, decidió independizarse y votó en sintonía con el oficialismo. A pesar de estas deserciones, el proyecto fue aprobado gracias al respaldo de bloques como el PJ, el PRO, la UCR, Confianza Pública y el socialismo, que sumaron un total de 42 votos a favor.
La aprobación del financiamiento permitirá a la Ciudad acceder a préstamos con organismos multilaterales y otras instituciones financieras para llevar a cabo un ambicioso plan de desarrollo. Las obras incluirán la puesta en valor de la Autopista Parque Dellepiane, el Puente Bosch, y varios pasos bajo nivel, entre ellos los de García Lorca, Irigoyen, Marcos Sastre, Empedrado y Peatonal del Fomentista. Se estima que el costo total de estas mejoras alcanzará los 75 millones de dólares.
La sesión también abordó otro tema crítico: la coparticipación. Los legisladores expresaron su preocupación por la demora en el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema de Justicia que ordena la devolución de los fondos coparticipables que la Nación había retenido. Esta iniciativa, propuesta por el Frente Liberal Republicano y Vamos por Más, obtuvo el apoyo del pleno del parlamento porteño, destacando la creciente frustración con la falta de acción por parte del gobierno nacional.
El rechazo del DNU que le daba 100 mil millones de pesos en gastos reservados para la SIDE por parte del PRO y la negativa de algunos legisladores a respaldar el proyecto de obras viales resaltan una creciente fractura en las relaciones políticas. Esta situación se agrava con la reciente negativa de Toto Caputo a asistir a una audiencia con Jorge Macri en la Corte, lo que subraya la intensidad de las disputas internas.
En este contexto, la falta de respuesta del gobierno nacional sobre la devolución de los fondos coparticipables ha generado un malestar creciente entre los legisladores porteños. La demora en resolver este tema clave ha llevado a una mayor presión sobre el Ejecutivo para que tome medidas concretas que beneficien a la Ciudad.
La situación actual pone en evidencia cómo las disputas internas y las fricciones entre los principales actores políticos están afectando la capacidad del gobierno de la Ciudad para avanzar en sus proyectos. Las recientes rupturas y el rechazo a proyectos clave reflejan una falta de cohesión que podría complicar futuros acuerdos legislativos.
A medida que se profundizan las diferencias entre los distintos bloques, queda claro que el panorama político en la Ciudad está en una etapa de transformación. La capacidad de las distintas facciones para superar estas tensiones será crucial para el desarrollo de la Ciudad y para la resolución de los problemas estructurales que enfrenta.
