En medio de un fuerte conflicto con los legisladores y gobernadores, el Presidente hablará el 1° de marzo adentro del Congreso.
En medio de un clima de tensión por su enfrentamiento con los legisladores y gobernadores tras el fracaso de la ley ómnibus, el próximo viernes el Presidente de la Nación brindará su primer discurso de apertura del año legislativo. Desde su entorno aseguran que el mandatario comenzará a redactar el mensaje que dará en el recinto a su vuelta de Estados Unidos, donde expuso el día sábado en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). Aunque no se sabe nada sobre el contenido del discurso, pareciera que generará fuertes repercuciones.
El viernes pasado los enfrentamientos políticos tomaron otra dimensión cuando los gobernadores, encabezados por el de Chubut, Ignacio Torres, se rebelaron ante la gestión libertaria y decidieron comenzar a tomar medidas para hacerse escuchar sus reclamos como la amenaza de retener el petróleo en Chubut.
Previamente el primer mandatario había declarado que el Congreso es “un nido de ratas” y se dirigió hacia los legisladores como «extorsionadores” y “coimeros”. El clima se encuentra muy complicado.
El temor que entonces asoma con más potencia es a que el conflicto se extienda y con el apoyo de los gremios petroleros afecte a casi toda la producción hidrocarburífera, especialmente en Neuquén. Un cierre de válvula en cuotas, por otras vías, con un impacto más costoso.
“La industria petrolera necesita de paz social y las empresas hace rato que venimos trabajando para que no se altere. Las inversiones hechas y por hacer son muy grandes y cualquier cosa que afecte el normal funcionamiento puede tener serias consecuencias inmediatas y a mediano plazo. Pero tememos que esta situación la altere”, explica una fuente del sector empresario, que mira con mucha inquietud la posibilidad de que el conflicto escale y desborde las fronteras de Chubut.
“Las provincias no pueden pedir todo y no dar nada cuando pide la Nación. La falta de apoyo a la ley ómnibus y las trabas políticas y judiciales a la aplicación de recortes, son la demostración de esa conducta. Y Torres se volvió loco”, argumenta un funcionario oficialista.
A la falta de apoyo a sus medidas, en la Casa Rosada añaden teorías conspirativas. “Parece que hay una intención cada vez más extendida de debilitar al Presidente. Si no resulta difícil entender cómo se han comportado algunos actores en el conflicto con Chubut”, dice un alto funcionario mileísta.
Al momento de señalar quiénes quieren debilitar a Milei aparece el nombre de Mauricio Macri y el Pro. “Que Torres haya ido a reunirse con Mauricio acompañado de Rogelio Frigerio y después saliera con la amenaza de cortar el suministro de gas y petróleo nos llama mucho la atención. Y ahora Macri se guardó”, añade la fuente libertaria.
Desde el espacio amarillo desacreditan las acusaciones. “Mauricio intercedió ante Toto Caputo por la situación de Chubut, antes de que todo se desmadrara, pero no le dieron bola”, afirma una fuente que dice haber sido testigo de esas gestiones.
La posibilidad de que el conflicto con Chubut se solape con otras disputas, en un contexto de extrema fragilidad y tensión, tiene en vilo a muchos. Menos al Presidente, que parece disfrutar y espera en breve resultados positivos de su estilo incendiario. “Javier no frena en las curvas. Siempre acelera”, dice alguien que lo conoce desde la adolescencia.
“Los números de la economía ayudan y hay gobernadores desesperados por encontrar una salida, pero esto lo complicó todo”, admite un colaborador presidencial.
A pesar de todo este áspero contexto, los libertarios señalan que más allá de como podrán eventualmente reaccionar los legisladores ante el discurso, el mandatario seguirá adelante con lo que tenga planeado. “Lo que los legisladores hagan mientras se de el discurso hablará de ellos, no del presidente”, dicen en el entorno del presidente.
Esta vez Milei hablará dentro del Congreso, de cara a los legisladores. A diferencia de lo que sucedió en la asunción del 10 de diciembre, que habló desde las escalinatas del recinto. “Es un acto cuyo formato institucional está determinado”, comentaron desde Rosada. Además de los legisladores, estarán invitados los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, un actor clave en medios de los diferentes planteos judiciales que se han hecho y se esperan para las próximas semanas, pero que por ahora ha decidido no tomar ninguna postura.
