La Vicepresidenta se encuentra en una serie de reuniones con la UCR y el PRO para conversar sobre el futuro de la agenda del Senado, donde se destaca también el tratamiento de la Ley de Boleta Única de Papel, determinar comisiones afectadas y trabajar la unidad. A la espera del texto final de Diputados.
En vísperas de la llegada de la Ley Ómnibus al Senado, la vicepresidenta Victoria Villarruel se reunió con el PRO y con la UCR para proyectar los pasos a seguir antes de que finalicen las sesiones extraordinarias el quince de febrero.
Villarruel y Ezequiel Atauche, jefe del bloque libertario, se reunieron en casa de Gobierno con Javier Milei para evaluar los avances del proyecto con la intención de poder darle al Ejecutivo las herramientas que pidió.
El miércoles, durante la primera jornada de debate en Diputados. Villarruel se encontró primero con el bloque radical, de trece miembros, y luego con el del PRO, de seis. Entre estos dos espacios y el de La Libertad Avanza, el oficialismo podría alzarse con 26 senadores sobre 72. El gobierno tendrá que buscar aliados, al menos once para poder tener el quórum y darle la sanción al proyecto.
Unión por la Patria podría lograr una importante cantidad de modificaciones en el Senado, lo que devolvería el proyecto a Diputados. El peronismo tiene 33 legisladores propios y su objetivo es conseguir acompañamientos de aliados provinciales para superar el número requerido para asegurarse los cambios. La delegación de facultades está entre los objetivos.
En los encuentros con radicales y macristas, se conversaron algunas cuestiones, por ahora, generales a la espera de lo que se apruebe en Diputados. Las comisiones afectadas fueron, por supuesto, uno de los ítem. Se descarta que pasará con Presupuesto y Hacienda, en manos del jefe del bloque libertario; y Legislación General, manejada por Bartolomé Abdala. También se espera que transite por Asuntos Constitucionales, a cargo de Edgardo Kueider, peronista de Unidad Federal.
Asimismo en el encuentro se habló sobre las posibles fechas para las reuniones y la sesión pero, sobre todo, la unidad de los 39 senadores que le permitieron al gobierno relegar al peronismo de las principales secretarías y comisiones.
En ese momento, acompañaron al oficialismo la UCR, Frente PRO, Cambio Federal, Unidad Federal, Por Santa Cruz, Partido por la Justicia Social, Juntos Somos Río Negro y Frente Renovador de la Concordia Social. Aunque se estima que habrá cambios de posicionamientos a medida que avance el debate.
Incluso los bloques de Juntos por el Cambio esperan por el texto final para definir una posición final. Desde un principio que el partido amarillo declara que acompañará en general como hizo en Diputados. Sin embargo, aseguran que habrá algunos pedidos de cambios en particular. Puntualmente en facultades delegadas y privatizaciones.
En la Cámara Baja, algunos han optaron por inclinarse a apoyar la declaración de emergencia en materia de seguridad pero con limitaciones en las bases, en los condicionamientos de su aplicación, básicamente orientadas al abordaje del crimen organizado. Un sector de la UCR decidió no acompañar la delegación de facultades.
En cuanto a la privatización de empresas estatales, en las últimas horas se buscó trabajar un nuevo listado más reducido ante la posibilidad de que, por falta de acuerdo, gane el rechazo. En principio, optaron por tomar 27 compañías para dividirlas en cuatro grupos, al menos por el momento. Tres de esos grupos con privatización total y uno con privatización parcial. El mismo sector de la UCR decidió no acompañar esta iniciativa. La falta de cumplimiento de acuerdos políticos, hasta ahora, desgastó con rapidez la confianza.
Mientras tanto, el humor social desgasta la figura presidencial. Según un análisis de la consultora Proyección, en Buenos Aires casi el 51% de los encuestados mostró una opinión negativa respecto del DNU y de la ley ómnibus. Por otro lado, sólo el 37% los miró con buenos ojos.
En líneas generales, comparando otros estudios, lo que se observa es una división muy marcada en la sociedad, con poco espacio para el dialoguismo. El gobierno, por ahora, logró mantener un apoyo considerable dentro de su electorado y del votante prestado por Juntos por el Cambio, aunque no tengo mucho acompañamiento social al DNU y la ley.
