Dirigentes de peso como “Coti” Nosiglia, Leopoldo Moreau, Federico Storani, Gustavo Posse y Carlos Becerra, entre otros, le pidieron una reunión este día jueves para que cambie su estrategia para poder seguir confiando en él camino a las elecciones presidenciales. El condicionamiento.
Cobos ya no es el que era desde la crisis del Banco Central que desencadenó la salida de Martín Redrado. Lo dice la gente en la calle a través de las encuestas y también lo sienten los dirigentes que piensan en el como candidato para el 2011.
Su perfil se ha desdibujado, del amesetamiento que cantaban los números en distintos sondeos, ahora ha confirmado una tendencia a la baja. Es que el desgaste al que lo somete el gobierno y también otros sectores opositores empezó a sentirlo.
¿El mendocino es oficialista? No, de ninguna manera. Pero tampoco es un opositor, porque en el Senado debe conducirse con ecuanimidad como titular del cuerpo y esa justa medida ya lo ha sobrepasado.
El radicalismo imaginaba consagrarlo como su candidato porque era un canal que les iba a permitir reconciliarse con la sociedad, pero sus correligionarios no se la van a dejar tan fácil y menos si su nombre no se consolida.
Dirigentes de peso como “Coti” Nosiglia, Leopoldo Moreau, Federico Storani, Gustavo Posse y Carlos Becerra, entre otros le pidieron una reunión este día jueves para que cambie su estrategia para que ese golpe de timón les permita seguir confiando en él camino a las elecciones presidenciales.
La política se ha judicializado en las últimas semanas y la oposición ha sufrido duros reveses en el Senado y Diputados en manos del kirchnerismo. La gente empieza a sentir un alto grado de frustración porque percibe que así las cosas no van por buen camino.
La confianza depositada en los legisladores para frenar al matrimonio Kirchner se deshilacha día tras día y así el gobierno consigue el objetivo de trasmitirle a la ciudadanía que son ellos o el caos.
O en otros palabras, se instala en la idea que ellos son los únicos capaces de gobernar el país porque son los menos malos y “este congreso opositor es una máquina de impedir”, como lo repite semana a semana desde una tribuna el presidente de facto Néstor Kirchner.
Por las dudas los caudillos radicales piensan en un Plan B, Ernesto Sanz y hasta un Plan C aunque no quisieran terminar en él, el diputado Ricardo Alfonsín, porque se ha disparado en la consideración de la gente. El socialismo ya avisó que no va a ir en una fórmula con Cobos, quien ahora sólo ve nubarrones en el horizonte.
Un desafío para él, que deberá demostrar que aparte de “Voto NO POSITIVO” tiene capacidad para jugar en primera y pretender manejar los destinos del país entre 2011 y 2015
Por Eduardo Román
