En horas decisivas, los votos valen oro en el Congreso. El kirchnerismo no consigue garantizar la mayoría automática votada en octubre y el bloque del SI cuenta con las 9 manos que necesitan para aprobar el proyecto K. Roces en la bancada oficialista y Naim bajo la lupa local.
Por César Morielli
¡¡¡Arriba las manos!!! Por primera vez, después de más de 100 días de conflicto, aparecieron en el Congreso algunas cuestiones puntuales respecto a la Resolución 125. El matrimonio imaginó que se votarían a libro cerrado y sin problemas. Sin embargo, ante la presión de algunos disidentes de su propia tropa, así como de la oposición y los ruralistas, debieron diagramar modificaciones. Lo más difícil para los Kirchner era imaginar que aparecerían diferencias dentro del seno kirchnerista.
Aprobar el dictamen del nuevo proyecto en las comisiones de Agricultura y Presupuesto, se transformó en una travesía más que difícil puertas adentro del bloque oficial. Es el paso previo de una lucha aún mayor que se librará dentro del recinto en las próximas horas.
Aún no están las 129 manos para aprobar el proyecto, incluso con las modificaciones de las últimas horas. Los rebeldes son algunos diputados cordobeses, entrerrianos, santafesinos, un chaqueño y una salteña, y también algunos pertenecientes a la Concertación, y un puñado de los bonaerenses, entre los que se encuentran Graciela Camaño y Felipe Solá.
Se buscó el consenso en una reunión privada de interbloque entre el Frente para la Victoria y el PJ. El objetivo era plantear alternativas respecto a los pequeños y medianos productores. Lo cierto es que algunos legisladores se terminaron diciendo “de todo”. No fue un encuentro tranquilo y hubo catarsis durante más de seis horas durante la tarde del día martes.
Agustín Rossi, jefe de la bancada del Frente para la Victoria, no puede garantizar todos los votos que se necesitan para aprobar el proyecto del Ejecutivo. Con aliados, hoy por hoy sólo contaría con 120 votos. Muy lejos de la mayoría automática que supieron conseguir luego de las elecciones de octubre.
Con optimismo, algunos deslizan la versión de que, a la larga, cuando “las papas quemen”, todos levantarán las manos por el proyecto de la Presidenta. Incluso los aliados. Argumentan por lo bajo que no quieren poner en jaque el principio de autoridad de la mandataria. Lo cierto es que más de un “disidente” o “dubitativo” del peronismo estaría contento con ver a Cristina pegando saltos.
El diputado Felipe Solá presentó un proyecto propio, por fuera del que anunció el bloque K. El ex gobernador tuvo un cruce muy fuerte con Depetri donde se intercambiaron acusaciones respecto a mutuas apariciones mediáticas.
La sanmartinense Graciela Camaño se levantó de la reunión de Comisión muy ofuscada, y se retiró protestando que levantaría la mano por “convicción” y que nadie le iba a imponer lo que debía hacer con su voto. Denunció presiones.
Estos episodios se suman a las conocidas protestas que esbozan integrantes del radicalismo K y del peronismo del interior del país.
MACALUSE Y RAIMUNDI ALIMENTAN LAS SOSPECHAS – NAIM BAJO LA LUPA SANMARTINENSE
El bloque de Solidaridad e Igualdad (SI), descontentos con Carrió y la Coalición Cívica que decidieron armar su propia bancada, está integrado por 9 legisladores. Casualidad de la política, la misma cantidad de votos que faltan para que se apruebe la Resolución 125 de Cristina.
Macaluse es el más “dialoguista” del grupo y los malintencionados afirman que lo rodea el fantasma de “Borocoto”. El diputado manifestó que hubo presiones para que acompañen el proyecto. Desde el SI reclaman más modificaciones aún para poder votar por la positiva. En los pasillos del Congreso se cree que esperarán hasta último momento para “subirse las acciones” en la cotización del voto.
Las modificaciones que realizó el bloque oficialista al proyecto de la Presidenta tienen que ver con dejar afuera de las Retenciones a casi el 80 % de los agropecuarios, pequeños y medianos productores. Este ítem es lo que pueda terminar de acercar a Macaluse.
¿Qué pensará Lidia Naim de todo esto? La Primera Dama comunal es Diputada Nacional del SI y siempre se mostró opositora, distante y crítica del kirchnerismo. Sin embargo, hoy en día, el gobierno comunal que encabeza su esposo, el Intendente Ricardo Ivoskus, forma parte de la Concertación Plural oficialista. De hecho, todo el ivoskismo se transformó de buenas a primeras en un fervoroso defensor de las retenciones y de la gestión nacional.
Para el mundillo político sanmartinense es una incógnita saber cómo votará la diputada. Y hay expectativa, por todas las derivaciones que su voto traiga en consecuencia. De una manera o de otra, sentará una posición política digna de ser puesta bajo la lupa.
Además de Macaluse y Naim, el bloque está integrado por Delia Bisutti, María América González, Emilio García Méndez, Carlos Raimundi, Verónica Benas, Nélida Belous y Leonardo Gorbacs. Estas 9 manos podrían conseguir modificaciones fundamentales en el proyecto, desde el principio dejaron en claro que no votarían a libro cerrado.
Carlos Raymindu, en un alto de la reunión del bloque, comentó en “Pasa de Todo” por FM 104.7, que “le parecía aberrante que se diga que tenemos algún acuerdo con el oficialismo, me parece asqueroso”. El diputado manifestó que “no existe un escenario donde el SI y el oficialismo votemos lo mismo. Las 9 manos que les faltan no serán las nuestras”. Además informó que si no obtienen consenso presentarán su propio proyecto. Estas declaraciones también abren el campo a las sospechas de que Solidaridad e Igualdad pueda votar de manera fragmentada.
Claudio Lozano, integrante del unitario Proyecto Sur, coincide con los aristas díscolos en esto de esperar hasta último minuto para decidir de que lado levantar la mano.
LAS 86 MANOS DE LA OPOSICIÓN
La oposición no logró unificar un único dictamen. Aunque sí alcanzaron un consenso los bloques de PRO, Coalición Cívica, UCR y el resto de los monobloques.
Los 86 diputados opositores decidieron sostener su rechazo al proyecto oficialista. Los tres ejes centrales son: reclamar la suspensión de la resolución 125 por 150 días, que el Congreso vuelva a recuperar la potestad para legislar los tributos a las importaciones y exportaciones, y volver al 11 de marzo; es decir que la alícuota sea del 35 por ciento.
"No podemos aprobar de ninguna manera, no estamos dispuestos a entregarle la propiedad de los argentinos al Poder Ejecutivo", sostuvo el titular de la UCR, Oscar Aguad, quien anticipó "una votación muy cerrada y muy ajustada".
Por otro lado, el duhaldista Jorge Sarghini decidió armar juego propio. Reclamó una tabla para la soja, el trigo, el maíz y el girasol que transforma la movilidad en una suave subida.
