A pesar que se había reforzado la cantidad de efectivos, no exisitió un cordón de contención que impusiera una distancia entre los manifestantes y la vicepresidenta.
«Hemos tomado la decisión de ampliar la custodia de la compañera Vicepresidenta la Nación, a la custodia de su domicilio, independientemente de la custodia personal de la PFA que siempre la asistió», de esa manera, hace 4 días, el ministro de Seguridad nacional, Aníbal Fernández, ordenó ampliar la custodia de Cristina Kirchner tras lo sucedió el sábado, cuando los militantes de la vicepresidenta se enfrentaron con la policía de la Ciudad.
Sin embargo, de mucho no sirvió la ampliación de la custodia y un milagro salvó a Cristina este jueves a la noche cuando un agresor le gatilló dos veces cuando saludaba a sus simpatizantes antes de ingresar a su departamento en la Recoleta.
Todo operativo de seguridad de un mandatario o jefe de Estado, consta de anillos o perímetros conformados por los distintos efectivos asignados a la custodia.
Ayer esos perímetros no existieron: solo hubo un cordón de efectivos de la Policía Federal, de civil, que en lugar de vigilar el entorno para buscar alguna eventual amenaza, se dedicaban a mirar a la vicepresidente, en actitud pasiva y solo para contener a los manifestantes. Ninguno de los custodios tuvo en cuenta la amenaza.
Tampoco los policías tomaron la medida de establecer un espacio de contención y distancia entre la vicepresidenta y los manifestantes. Especialmente, con el antecedente registrado anteayer de un repartidor que se acercó al grupo de simpatizantes de la vicepresidenta y amenazó con una llave francesa a los partidarios kirchneristas.
No obstante, tambien estaba la policía Federal como parte del refuerzo que brindó Alberto Fernández para Cristina.
Si bien dicha división tiene un comisario a cargo, era el comisario inspector Diego Carbone, retirado de la Policía Federal, quien supervisaba todos los movimientos de la vicepresidenta y de sus custodios.
Además de los policías asignados al área específica de la custodia de la vicepresidenta, el ataque puso al descubierto las falencias y falta de responsabilidad de la jefatura de Agencia Federal de Inteligencia (AFI), a cargo de Agustín Rossi, que no realizaron relevamientos a través de redes sociales sobre los eventuales peligros y amenazas de potenciales agresores como Fernando Andrés Sabag Montiel, el ciudadano de nacionalidad brasileña, de 35 años que apuntó su arma contraCristina Kirchner.
El agresor tenía una importante actividad en redes sociales y contaba con un antecedente por portación de arma blanca del 17 de marzo de 2021.
Tampoco existió coordinación entre la División Custodia Vicepresidencial y la Casa Militar que tiene a su cargo a seguridad del presidente Alberto Fernández que también cuenta con efectivos de la Policía Federal que custodian al primer mandatario en el terreno. Mientras que en la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, la responsabilidad es exclusiva de personal militar.
