Los legisladores del massismo no ocultan su fastidio por decisiones inconsultas del Ejecutivo provincial. El Congreso del FR prepara candidatura del titular de Diputados.
La interna a cielo abierto que padece el Frente de Todos escribió ayer un nuevo capítulo que amenaza con la estabilidad de la coalición oficialista en el territorio que gobierna Axel Kicillof, el principal distrito electoral del país.
Algunos dirigentes del Frente Renovador le piden a Sergio Massa abandonar los bloques del FdT en ambas cámaras legislativas molestos por falta de definiciones en el área de Justicia y acción en la agenda legislativa. La tropa en Buenos Aires se siente prescindente en la mesa de toma de decisiones que trabaja en el reparto de los lugares vacantes en el Consejo de la Magistratura, la bicameral de enjuiciamiento a magistrados y la bicameral de seguimiento de emergencias. Y es que al igual que en otros rubros, el gobierno de Kicillof centraliza las decisiones desde La Plata y trabaja de manera inconsulta.
La postura se enmarca en un reclamo mayor de los incondicionales del FR que tienen previsto reunirse en el congreso partidario el 15 y 16 de julio en Mar del Plata, y que marcará un punto de inflexión pensando en la eventual carrera presidencial de Massa hacia 2023.
Los dirigentes que responden al presidente de la Cámara de Diputados en el Congreso pedirán dar un giro en la estrategia política y electoral que profundice la agenda propia de Massa, la vinculada directamente con la clase media y la seguridad.
Pese a algunos reclamos que aparecen en superficie, en el FR reconocen que no habrá rupturas. La fronting de Massa parece ser Cecilia Moreau, quien ayer salió a criticar al Chino Navarro: “forma parte de los funcionarios que no funcionan”. Massa parece compartir con la vicepresidenta Cristina Kirchner la misma estrategia, críticas sin rupturas.
Volviendo a la Legislatura bonaerense la inacción parece ser el escenario predominante. Y es que todavía quedan muchos cargos por repartir, y Kicillof está lejos de destrabar los repartos pese a la muñeca política de Martín Insaurralde.
Es por ello que en el ámbito legislativo hubo desencuentros entre las partes del Frente de Todos por la división de los consejeros titulares y suplentes del Consejo de la Magistratura. También, por las vacantes en la Bicameral de Enjuiciamiento de Magistrados que estará integrada por doce legisladores y legisladoras, cinco de ellos de la Cámara Alta y siete de la Cámara Baja, de los cuales uno ejercerá la presidencia. Algo similar sucede con la Comisión Bicameral de Seguimiento, Fiscalización y Control para la Emergencia, que deberá estar compuesta por seis representantes legislativos de cada Cámara.
