Volvió a criticar al FMI y a reclamarle a Gran Bretaña por las Malvinas. Antes, había hecho sonar la campana en la apertura de ronda de Wall Street. Fue la jornada más importante de la gira.
El presidente Néstor Kirchner realizó su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Fue el día más importante del viaje. Revindicó la política de derechos humanos del Gobierno, criticó con dureza al Fondo Monetario Internacional y pidió un desarrollo sostenido para todos. También hizo un nuevo reclamo por las Islas Malvinas.
El Presidente se refirió, ante los demás líderes del mundo, a que la Argentina "consiguió la recuperación económica desoyendo e incluso a veces contradiciendo los consejos" de los organismos internacionales. En otra alusión a la economía mundial, opinó que "el desarrollo sostenido "debe alcanzar a todos, porque no sirve el desarrollo de unos pocos".
En relación a las Malvinas, Kirchner recordó que "la Asamblea (de la ONU) pidió que se llegue a una solución con la negociación bilateral". Y puntualizó: "No podemos dejar de manifestar que el gobierno británico sigue haciendo caso omiso de las resoluciones de esta Asamblea".
En cuanto a la política internacional, la seguridad y la guerra en Medio Oriente, Kirchner rechazó "todos los actos de terrorismo". Y más específico, en lo que se refiere al conflicto de Oriente Medio, pidió "evitar el uso desproporcionado de la fuerza" y opinó que "sólo las soluciones políticas negociadas se podrán sostener a largo plazo".
Más temprano, con su esposa Cristina Fernández al lado, dio la señal de apertura en Wall Street, donde tocó la tradicional campana que da inicio a las operaciones bursátiles. La campanada en el epicentro de las finanzas del mundo está habitualmente a cargo de un visitante y en este caso el presidente Kirchner utilizó el martillo con el que se llama al orden en el recinto del NYSE, una ceremonia reservada a pocas personalidades.
Previamente había desayunado con empresarios y les dijo que Argentina lleva adelante una "política económica heterodoxa, pero dentro de los cánones de la economía clásica". “No seguiremos recetas que nos perjudiquen", les dijo.
