El «Matador» fue más inteligente que River y consechó un triunfo histórico en el Monumental.
Tigre dio un golpazo en el Monumental, de esos que quedarán en la memoria de los hinchas. El «Matador» fue superior, inteligente, conciso y efectivo. No era favorito a pasar a la semifinal de la Copa de la Liga, pero el 2-1 está más que justificado por el planteo casi perfecto que hizo el entrenador, Diego Martínez. Y pudo haber hecho algún gol más. Sin embargo, con los tantos de Retegui y Colidio -dos ex Boca-, alcanzó para que el conjunto de Victoria esté entre los cuatro mejoros del fútbol argentino.
Había llegado con muchas dudas a este partido. Tigre es un equipo que desplegó su estilo en el campo de juego y que se encaminaba rápidamente como uno de los clasificados, pero una merma en el rendimiento en los últimos encuentros pusieron en duda su clasificación (tuvo que esperar la derrota de Huracán para no quedar afuera). Pero el equipo se repuso en el momento clave: Martínez fue pragmático, no se casó a su idea futbolística, hizo el planteo más inteligente que podía hacerle al equipo de Marcelo Gallardo y ahora, está a un paso de una final.
El «Matador» es un equipo con una forma de jugar definida. La posesión de la pelota, el despliegue de sus laterales, la salida por abajo, la rapidez de sus delanteros, más el tándem irrenunciable de Prediger – Equi Fernández y un nexo como Cristian Zabala, son los ejes principales del equipo. Pero Martínez no come vidrio: es un entrenador pragmático. En el partido de ayer, sabía que River, desde la previa, era superior a sus dirigidos en todos los aspectos del juego. Por eso, el planteo de cortar los circuitos internos del «Millonario» y renunciar a la posesión de la pelota, fue el que le permitió lastimar a los de Gallardo. Y por eso incluyó a Colidio y Retegui en el once titular, para intentar salir rápido de contraataque.
«Si lográbamos cortar el circuito de juego de River en el medio, después podíamos progresar por las bandas y con la potencia de Facundo Colidio y Mateo Retegui arriba podíamos lastimarlos, y así fue», explicó Martínez en conferencia de prensa. El ex entrenador de Estudiantes de Caseros cerró los callejones centrales, donde el equipo de Gallardo se hace fuerte con los pases filtrados, y lo obligó constantemente a lateralizar el juego. Tigre se sintió cómodo y pudo aprovechar los espacios que quedaron entre los defensores y Franco Armani.
Más allá del gran partido que hizo el conjunto de Victoria, sus armas ante la mayoría de los equipos son fundamentales para haber llegado a esta instancia. El equipo es uno de los que mejor trata la pelota en el fútbol argentino, ataca con el balón, crea espacios con los delanteros veloces como Magnín -ayer ingresó en el segundo tiempo-, o Protti, pero también los autores de los goles de ayer.
Tiene jugadores muy técnicos, de buen pie, que permiten llevar a cabo este tipo de funcionamiento. Los laterales, Lucas Blondel y Sebastián Prieto, son parte formal del funcionamiento del equipo y se acoplan al circuito de juego. Luciatti y Cabrera siempre intentan salir por abajo, más el arquero Marinelli, lo que trajo complicaciones en algunos partidos.
Pero el «Matador» no se casa con una idea. Por eso, anoche tuvo que cambiar la manera de jugar. Planteó algo distinto porque no dejó de lado a quién tenía enfrente. Martínez lo entendió y los jugadores lo ejecutaron a la perfección ante casi 70 mil personas en el Monumental. Una vez más, Tigre hizo historia, y de la grande. Está en la semifinal, en la que enfrentará a Argentinos Juniors en el Ducó, y se ilusiona con ser campeón una vez más. Mientras tanto, Victoria y alrededores festejan. Y cómo no lo va a hacer.

