La derrota 2-0 ante Corinthians ahonda aún más la crisis colectiva de un equipo que le cuesta consolidar una idea futbolística.
El momento de Boca causa mucha controversia. El equipo no le transmite confianza futbolística a sus hinchas, pero sí transmite inseguridad, desconcierto y desazón, por más que el Consejo de Fútbol quiera todo lo contrario. La derrota 2-0 ante Corinthians en San Pablo fue otra cachetada para el plantel dirigido por Sebastián Battaglia. ¿Por qué? El DT no encuentra el funcionamiento, a pesar del correr de los partidos, ni mucho menos resultados que tranquilicen las aguas. Es cierto, ganó ante Central Córdoba (SdE), pero el partido clave era el de la Copa Libertadores.
Los brasileños aprovecharon el mal momento del otro candidato del Grupo E. Si bien los paulistas venían de caer 3-0 en el clásico ante Palmeiras, por lo que recibieron una catarata de críticas, ayer en su estadio se vio una actitud voraz desde el minuto uno. El «Xeneize» nunca pudo encontrar cómo lastimarlo, ni siquiera cuando el local cedió la pelota en el segundo tiempo para buscar el contraataque que termine de liquidar el pleito (lo consiguió casi sobre el final).
Tampoco los cambios hicieron modificar el rumbo de un barco que iba directo a un iceberg, en el que debe haber un cambio de timón importante para continuar el rumbo. Y no precisamente tiene que ser con la salida del entrenador, sino con un cambio de chip desde los jugadores hasta el último dirigente para poder revertir esta situación de pobreza futbolística.
No se percibe motivación en los futbolistas. También es cierto que hay jugadores que, si no están en su plenitud, es difícil que logren mostrar una buena performance dentro del campo de juego. Por algo, Boca no ganó como local en la Bombonera en lo que va de la Copa de la Liga. ¿Qué problemas hay en cuanto al nivel futbolístico? Muchos. Primero, si empezamos por la defensa, hay poca coordinación entre los jugadores. El retroceso es muy lento, sumado a que los centrales no se caracterizan por su velocidad. Cuando Advíncula y Fabra atacan, les cuesta volver. Y el relevo, casi siempre hecho por Pol Fernández, tampoco tiene a la velocidad y al quite como sus principales armas. Es un problema físico o de planteo.
Por otro lado, los mediocampistas parecen estar aislados, no se asocian y llegan muy poco a zona de ataque para buscar presencia en el arco rival. Óscar Romero, que cuando llegó parecía ser el hombre que iba a solucionar la falta de fútbol del equipo, se fue desinflando y, cuando juega, pocas veces asume el rol de creador de juego. En el fútbol hay que trasladar la pelota, pero también hay que lastimar. Sino, es un monólogo que no genera peligro en los rivales. Esto, sumado a que los delanteros no están en un buen momento, es un combo perfecto para que a Boca le cueste generar ocasiones de gol. El único que rompe líneas es Villa, pero que, en la Libertadores, no puede jugar por la suspensión de seis fechas.
Ayer, quizás lo mejor fue Salvio. El ex Atlético Madrid de a poco va mostrando atisbos del viejo jugador que desequilibraba con su velocidad. Los dos goles ante los santiagueños parecen haberle dado confianza, pero todavía le falta consagrarse en un gran partido para volver a ser el de antes. Los problemas afuera de la cancha no suman, pero debe demostrar si quiere renovar su contrato para continuar en la institución. El Consejo, por lo menos, no tiene dudas: sabe que es un futbolista especial que todavía puede explotar. Es por eso que las charlas están encaminadas para eso. Sin embargo, lo que necesita Boca es reforzar lo colectivo.
Por ahora, Juan Román Riquelme banca a Battaglia. Los integrantes del Consejo lo subieron de Reserva a Primera División, fueron los que bancaron al jugador con más títulos ganados en la historia del club. Y más allá de que cumplió con los objetivos planteados (hasta salió campeón de la Copa Argentina), el juego del equipo debe mejorar porque, así, quedará eliminado rápidamente de la Copa Libertadores (el anteúltimo cartucho de Román) y de la Copa de la Liga. La próxima parada en el torneo continental es en Bolivia ante Always Ready, donde el «Xeneize» jugará un encuentro clave pensando en los dos partidos de cierre ante Corinthians y Deportivo Cali.
