El dirigente social rechazó que la movilización opositora haya sido un tractorazo, y aclaró: “Fue una marcha política más que una marcha de sectores de la producción”. Cómo sigue la negociación de las organizaciones sociales con el gobierno.
Eduardo Belliboni, líder y dirigente del Polo Obrero, integrante del Partido Obrero, expresó que la protesta opositora del sábado “no fue un tractorazo” y que “las entidades rurales no adhirieron a la marcha”. “Decir que fue una protesta del campo, es un exceso del lenguaje”.
“Fue una marcha política más que una marcha de sectores de la producción. No estaban los sectores que trabajan.Ni siquiera son los trabajadores del campo, que están muy mal representados por el gremio de peones rurales. Su dirigente, el Momo Venegas, era tan burocrático que estaba con Macri. No pueden representar a los peones rurales, que hoy cobran casi la mitad que la canasta”, expresó.
Belliboni expresó que “hablar del campo es una generalidad. La marcha fue muy minoritaria. Se pusieron en Casa Rosada bolsas negras con caras de dirigentes políticos. Debería ser motivo de un repudio generalizado de la dirigencia. Al INADI no le escuché decir una palabra”.
Luego apuntó al oficialismo: “Los niveles de desocupación se miden con métodos cuestionados. No se mide a la gente que no busca trabajar. Los planes sociales no son considerados gente ocupada. Hay mucha gente que no busca trabajo porque tiene una changa, ¿eso significa tener trabajo? No. Hay gente a la que le conviene vender cosas en la feria para tener un trabajo”.
“El odio de las clases poseedoras tiene una ofensiva precarizadora y liquidadora de los convenios colectivos de trabajo. Se habla de cambiar los convenios para que los patrones pudieran contratar. Pero cuando se modificaron los convenios, tampoco hubo aumento laboral, sino más flexibilización. El trabajo que hacían cuatro, ahora lo hacen dos”, afirmó.
Por último, el dirigente social repasó lo acontecido luego del acampe en la 9 de Julio: “Todavía la solución no aparece. El primer reclamo es que la solución no son más programas sociales, sino más trabajo. Hay más de 3 millones de personas con problemas de vivienda en Argentina. Todo esto no existe para el gobierno”.
