La empresa arrastra una historia conflictiva en las relaciones laborales. También es denunciada por contaminación. Actualmente sus trabajadores enfrentan una cesación de pagos e intento de vaciamiento de la compañía para evitar el cumplimiento básico de leyes del trabajo.
Salarios diferidos, fraccionados, atrasados, es la forma de ajuste que se denuncia. La protesta que los trabajadores de Massuh llevan a cabo, es por el pago íntegro de salarios desde noviembre en adelante, incluido el aguinaldo. Los incumplimientos motivaron una toma de la fábrica en los primeros días de enero, cuando se venció el plazo de compromiso de pagos.
Los trabajadores asistieron a la Delegación Avellaneda de la Secretaría de Trabajo de la Provincia, para entrevistarse con el director Industrial de la empresa, Daniel Llobera, el contador de la fábrica y dos abogados. La firma proponía que los obreros entregaran 200 toneladas de celulosa que estaban dentro de la fábrica a cambio de $ 500 a cada trabajador, pero al parecer fue interpretado como una “migaja”, causando rechazo entre los empleados. También dejaron un petitorio en la Casa Rosada.
Los reclamos son apoyados por diferentes organizaciones sociales pero parecen realizarse al margen de las representaciones gremiales de sello formal, fenómeno que se presenta en más de un gremio. Los trabajadores se nuclean en cuerpos de delegados que actúan al margen del sindicato oficial. Realizan actividades, además, con los empleados de la textil Filobel–Febatex, también en conflicto, en búsqueda de una solución para el 'vaciamiento' que pase por la organización cooperativa y la autogestión.
A pedido de los delegados, el municipio envió un operativo de salud para los trabajadores que acampan en la puerta de la fábrica. En varias personas atendidas, los médicos identificaron 'hipertensión arterial', en tanto los obreros continúan su guardia.
Por Ariel Kocik

