Buscarán que sea una demostración masiva de apoyo a Alberto Fernández y al Frente de Todos que semanas después, el 14 de noviembre, se medirá en las elecciones de medio término.
Los organizadores volvieron a descartar la posibilidad de unificar la conmemoración por el Día de la Lealtad peronista que hará el 17 el Gobierno. En el caso de la convocatoria sindical, que contará con la participación de los movimientos sociales afines al Gobierno y espera movilizar a medio millón de personas, tendrá para la dirigencia el objetivo central de afirmar al sector como escudo defensor y palanca de la coalición gobernante. Su conclusión será con la lectura de un documento, sin oradores.
El músculo principal del acto correrá por cuenta de los gremios más tradicionales que integran la CGT, en este caso con el agregado, por primera vez y después de varios años de desencuentros, de los que responden a Hugo Moyano en el Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona), embarcados en el proceso de reunificación de la central obrera. Así se prevé que el grueso de los asistentes provendrá de las columnas de sindicatos como el de la construcción (Uocra), Camioneros, Sanidad, metalúrgicos (UOM), estatales de UPCN, Comercio, gastronómicos (Uthgra) o mecánicos automotrices (Smata), entre otros.
La pata “piquetera” será la de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, la central de movimientos sociales nacida en la gestión de Mauricio Macri y que se incorporó al Frente de Todos con militantes y funcionarios. Su principal referente es Juan Grabois, dirigente que confirmó su presencia en el acto y su apoyo al Frente de Todos. Desde su entorno se precisó que “la UTEP va con la consigna del Salario Básico Universal y la incorporación a la CGT”. Allí tallan el Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie, entre otros sellos caracterizados por su poder de movilización y su asimilación al oficialismo.
Aunque minoritarias respecto de los participantes, también son llamativas las ausencias. Corresponden, a grandes rasgos, a las vertientes sindicales alineadas con Cristina de Kirchner. Se destaca el bancario Sergio Palazzo, el dirigente gremial ungido con la candidatura a diputado nacional más relevante para las legislativas por orden de la vicepresidenta. Otra rama gremial no convocada fue la CTA de los Trabajadores, que encabeza el también diputado y candidato a renovar Hugo Yasky, otro leal a la expresidenta.
El “derecho de admisión” no es aleatorio. Se trata de una respuesta sindical al empoderamiento que registraron los dirigentes a partir del vuelco hacia el peronismo tradicional del oficialismo tras la derrota electoral. Buena parte de ese empoderamiento se lo deben a la impronta del jefe de Gabinete, Juan Manzur, un observante fiel de todas las liturgias posibles, a quien se lo identifica como un conocedor del territorio en el interior del país, junto a gobernadores. Esta inclinación hacia el PJ, se está haciendo relevante a través de testimonios de consultores y analistas políticos en los medios de comunicación.
La marcha tiene previsto arrancar a las 14 del lunes con una concentración en la intersección de Defensa y avenida Independiencia para trasladarse hacia el Monumento al Trabajo, a pasos de la sede de la CGT. Allí se dará lectura a un documento que tendrá como ejes la consigna de “desarrollo, producción y trabajo” con participación de los asalariados. Una premisa alimentada en reconvertir los planes sociales en trabajo genuino.
