Luego de 28 años sin poder dar la vuelta, de la mano del «Diez», la albiceleste logró alzar la Copa América ante Brasil en el Maracaná.
Desde sus inicios la nueva generación de brillantes futbolistas cargó en su espalda una mochila pesada y llena de presiones. Esa misma carga voló por los aires luego de la consagración de la Copa América.
La selección argentina siempre tuvo jugadores destacados a nivel mundial que provocaban al pueblo la esperanza de llegar a la gloria. Pero esta generación tiene algo distinto. No solo jugadores cracks, sino, al mejor del mundo, para algunos el mejor de la historia, para otros el sucesor de Diego Maradona, se trata de Lionel Messi.
Esta pesada mochila de tener la «obligación de triunfar» influyó en el proceso y a lo largo de los años, Argentina llegó a cuatro finales de las cuales no ganó ninguna. Lejos de tomarlo como un logro, se tomó como un fracaso: «Los jugadores no juegan como lo hacen en Europa», «pecho fríos», eran algunas de las declaraciones de los periodistas que hoy parecen haberse tragado las palabras dichas hace unos años.
Esta Copa América, quizás la ultima de Lionel Messi, fue una carnicería del periodismo hacia el conjunto dirigido por Lionel Scaloni. Hubo una opereta televisiva en la cual criticaban todos los aspectos para derrumbarlo.
Para llegar a la final del campeonato, Argentina sufrió en defensa y especialmente en lo físico. Dentro de los 90 minutos había pozos en los que se apagaba y era superada por el rival.
Sin sobrar, clasificó primera en su grupo, ganó 3 a 0 a Ecuador en los cuartos de final y superó por penales en un duro partido a Colombia tras empatar 1 a 1 para disputar el partido más esperado por todos, la final ante el todo poderoso y favorito de Brasil en el Maracaná.
El partido arranco con mucha fricción en la mitad de la cancha y sin ocaciones para ningún lado. El objetivo estaba claro, cortar los avances brasileños lejos del arco propio. Para ello necesitó de un despliegue excepcional de Cristian Romero y principalmente de Nicolás Otamendi quien jugó el mejor partido de la Copa.
Argentina era simple con la pelota y estaba preparada para el contragolpe con Di María de extremo derecho, Lautaro Martinez de punta y Messi con Lo Celso de intermediarios para trasladar el balón.
Como estaba previsto en las indicaciones del técnico, luego de una recuperacion en campo propio De Paul mete un envío largo al Fideo quien luego de un mal cierre de Renan Lodi convierte de sombrerito el 1 a 0 final.
No hubo debilidades en ninguna posición, todos tenían un propósito y lo cumplieron a la perfección. De Paul fue la figura y Montiel, con el tobillo pintado de rojo desde el primer minuto, contrarrestó a todos los extremos brasileros incluido Neymar jr. Fue Lionel Messi quien no tuvo su mejor partido pero lo más importante de todo fue lo que demostró el plantel en esta situación.

Argentina dio un salto de calidad en cuanto a equipo y demostró que no hay que dársela siempre a Messi, sino en el momento justo, no hay que jugar para Messi, sino con Messi. El equipo respaldó al diez y jugo un partidazo en conjunto.
Con este título, la generación dorada logró sacarse la presión de encima y ahora podrá ir a disputar con tranquilidad el objetivo primordial de todos los argentinos, el Mundial Qatar 2022.
