A continuación damos a conocer una nota publicada en el portal de noticias “Política On Line”, que seguramente se acerca mucho a la realidad y nos relata el estado de animo del gobernador bonaerense, quien sueña ser vicepresidente o futuro ministro K
A continuación damos a conocer una nota publicada en el portal de noticias “Política On Line”, que seguramente se acerca mucho a la realidad y nos relata el estado de animo del gobernador bonaerense, quien sueña ser vicepresidente o futuro ministro K
“Quienes lo frecuentan lo encontraron deprimido, dicen que suele quejarse que tras bajar su candidatura por la reelección perdió la energía de otros tiempos y ahora se siente muy "controlado" por el gobierno nacional. "Es el precio de habérmela jugado por este proyecto, yo se que Néstor es así", suele consolarse, según comentan sus íntimos.
El gobernador bonaerense Felipe Solá está atravesando un momento que supuso ocurriría cuatro años más tarde: vive los últimos meses de su gestión, y con una enorme "desilusión" trata ahora, un tanto indecorosamente, de asegurar su futuro político apostando ahora a la senadora Cristina Kirchner.
Mientras sus equipos técnicos ya trabajan en la transición con el vicepresidente Daniel Scioli, y hasta le consultan decisiones claves de gobierno, el mandatario provincial pasa gran parte del día pensando que será de su vida.
Hace una semana, juntó a dos de sus ministros más cercanos y les confió que le "cuesta dormir" porque se revolotea en la cama pensando en que el kirchnerismo puede olvidar sus invalorables gestos de "lealtad", como romper con su anterior mentor, Eduardo Duhalde, o aceptar mansamente la candidatura de Scioli.
Tal vez para ayudar a que se acuerden de él, es que hace también dos semanas decidió con sus íntimos que iba a autopostularse como candidato a la vicepresidencia, a la espera de una frase, una palabra, un gesto del entorno presidencial. Por ahora, sólo lo acompaña el silencio, y tal vez, el papelón.
"Sería un verdadero honor acompañar a Cristina, soy un político independiente y uno no tiene que atarse a nada", dijo apesadumbrado días atrás. Pese al extremo frío que recibe de la Casa Rosada, Solá suele repetir, y repetirse, que el matrimonio presidencial le tiene un "aprecio muy particular". Es que el gobernador jugó a fondo por la candidatura de Cristina en las legislativas de 2005, cuando la ruptura con el duhaldismo era una aventura incierta.
Solá confió a lo suyos que está haciendo un enorme esfuerzo por aparecer sonriente en sus encuentros con Scioli y por no alterar al presidente en los diálogos, cada vez más esporádicos, que suelen cruzar. "Tuvimos un cruce duro por algunas operaciones en la causa Gerez pero ya se solucionó todo, estamos muy bien", le dijo Solá a uno de los colaboradores, que aún lo escucha con cierto respeto.
A la hora de evaluar destinos posibles, Solá suele recalcar que no le interesa ser diputado ni senador: "A mi me gusta tomar decisiones, administrar, manejar las cosas, el Congreso no es para mi", repite, en una afirmación que inunda de paz al actual presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini.
A diferencia del diputado Rafael Bielsa que se autodenominó "un soldado del Presidente" y dice que los cargos no importan sino que lo sustancial es acompañar este proyecto, Solá cree que su paso por el Congreso puede terminar con su ya cuestionada carrera política.
"Soy joven, tengo mucho para dar, eso creo", se esfuerza en convencerse el mandatario cuando un ministro - también siempre cerca de la polémica- lo escucha casi como a un hijo menor.
VOLVER A LAS BASES
Con la sensibilidad especial que provoca la pérdida de poder, en estas últimas semanas el gobernador admitió que quiere recomponer el diálogo roto con el peronismo provincial que lidera el diputado José María Díaz Bancalari. Un próximo encuentro sería inminente y el mandatario se aseguraría asi darle un mapa más ordenado a Scioli.
A modo de consuelo, Solá traga saliva y se conforta diciéndose que en un eventual gobierno de Scioli "puede tener una participación mucho más importante" en el Ejecutivo provincial, que "si el candidato hubiera sido Aníbal Fernández que seguro le cerraba todos los caminos".
Pero luego, otra vez lo gana el desánimo y la ansiedad, esperando la señal deseada, la decisión del matrimonio presidencial. Después de todo, con tantos años en política, ya aprendió que volver del poder es mucho más difícil que alcanzarlo”.
