En las últimas horas, desde el gobierno de Kicillof trascendieron los rumores de una posible salida del ministro de Seguridad. Los intendentes no lo quieren.
El actual ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, dejaría su cargo.
Si bien no hay nada confirmado, y desde el gabinete de la Provincia de Buenos Aires se mantiene hermético sobre el asunto, algunas fuentes vaticinaron que la renuncia de Berni es un hecho y que tanto Axel Kicillof, como Máximo Kirchner y Sergio Massa están buscando un remplazante.
Más allá de el perfil controvertido de Berni, su disputa con su par a nivel Nacional, Sabina Frederic y algunas apariciones que incomodaron a los mandatarios más importantes de la coalición gobernantes, el ministro viene lidiando con diferentes asuntos que pusieron en jaque su gestión.
El fin de semana pasado diferentes hechos de vandalismos en el partido de La Matanza obtuvieron repercusión nacional y una gran cobertura mediática.
El sábado a la tarde, en Rafael Castillo, un panadero de la zona fue asaltado por dos delincuentes, se peleó con uno de ellos y, en medio del forcejeo, le arrebató el arma y lo mató.
El otro suceso fue en el trasporte publico: los delegados de la línea 218 se movilizaron, pararon y cortaron la General Paz para exigir medidas de seguridad luego del crimen de su compañero en Virrey del Pino. Los choferes denunciaron que “La Matanza es una zona liberada” y piden más seguridad.
En este último caso, Berni pudo apaciguar la situación y llegó a un acuerdo con los colectiveros y anunció nuevas medidas de seguridad. Pero la inseguridad volvió a ser un reclamo generalizado en el conurbano.
A eso se lo suman el caso de Facundo Castro Astudillo y el reclamo de la policía bonaerense en la quinta de Olivos. En el primer episodio Berni fue y sigue siendo cuestionada por diversos sectores políticos que integran el Frente de Todos.
Si bien aún no se sabe que sucedió con el joven de Pedro Luro, desde que comenzó la investigación el ministro respaldó el accionar de la policía, a pesar de que la querella -sobre todo la madre de Facundo- acusaron desaparición forzada en manos de las fuerzas de seguridad y existen muchas pruebas e indicios que así lo hacen pensar, o al menos dudar. Berni jamás puso en tela de discusión a la «maldita bonaerense».
Una de las tantas razones por la que el sector más progresista del Frente de Todos toleraba la gestión punitivita de Berni era porque era el único capaz de controlar a la compleja e indomable policía bonaerense.
Dicha premisa se desmoronó cuando el ministro no vio venir y no pudo anticipar unos de los momentos más delicadas que vivió el Gobierno de Alberto Fernández: la policía bonaerense se amotinó para reclamar por mejoras salariales y se movilizó en frente de la quinta de Olivos, imágenes difíciles de encontrar en la historia de nuestro país.
En paralelo, Berni no terminó de tejer una relación armoniosa con los intendentes oficialistas y muchos de ellos le soltaron la mano. No solo hubo cuestionamientos que llegaron tanto a los despachos del actual gobernador de la Provincia como de Alberto Fernández, sino que también se pidió por su renuncia.
Los rumores de la salida de Berni comenzaron luego de esa caótica semana que tuvo a la policía bonaerense como principal protagonista. Pero los días transcurrieron y el ministro siguió en su cargo. En las últimas horas, una fuente cercana al Gobierno de Kicillof observó que están buscando remplazante. Quizás zafe y no encuentren el nombre indicado para hacerlo. Pero la continuidad de Sergio Berni, al parecer, tiende de un hilo.
