La disputa de barras tiene nuevas protagonistas ya que la de Chacarita se encuentra en una disputa entre dos hermanas.«La Dueña» y «La Negra» buscan quedarse con los negocios de la tribuna del funebrero.
Lo que parecía un gran panorama para el fútbol femenino por la profesionalización y un gran mundial por parte de la Selección Nacional, fue oscureciendo cuando dos mujeres comenzaron a disputarse el dominio de la tribuna de Chacarita.
Angélica y Ana Molina: mismo apellido, una vida ligada al club, esposas de dos históricos de la barra de Chaca, jefas de dos facciones. Muchas cosas las atan para tener una vida de hermanas perfecta, sin embargo, la pelea por ser quien se quede con el negocio las distancian aún más, lo que lleva a una de las internas más grandes del club de San Martín.
Todo comenzó hace un año, cuando Raúl Escalante, esposo de Angélica, dejó el legado de su tribuna a su hijo, quien fue encarcelado por narcotráfico. Ahí fue donde, La Dueña actuó de oficio y decidió quedarse con el control de todo, sustentado por un gran apoyo de Villa La Rana, por cualquier enfrentamiento que tuviese que sobrellevar, y de Muchinga Escalante, su cónyuge, que aún estaba ligado a la barra.
Desde ese momento, por temor, la nueva jefa de la hinchada tricolor decidió hacer una limpieza en las tribunas, al punto de echar a su propia hermana La Negra. La división se mantuvo en paz hasta que la división de bienes no fue equitativa y los grupos de José León Suárez y Billinghurst, dirigidos por Ana, comenzaron a enojarse.
Desde esté momento, la gente comenzó a ver que la barra hacia cosas poco comunes para la historia del club: clausura de baños (para que los hinchas estén obligados a comprar gaseosas), venta de merchandising y golpizas a todos aquellos barras que cantasen en contra de la CD.
En Febrero, hubo dos detenidos por la Agencia de Prevención de Violencia Deportiva por ingresar con facas a la cancha y subir la foto a las redes sociales, amenazantes. «Los identificamos, al partido siguiente los detuvimos pero al otro día la Justicia ya los había dejado ir», aseguró Juan Manuel Lugones.

Con el dominio total de las tribunas, ya que había apoyo de su marido en la CD, Angélica llego a registrar el nombre de la barra de Chacarita bajo el título de «la Famosa Banda«, como muestra de total impunidad en el club de Villa Maipú.
Por el otro lado de la misma sangre, Ana comenzó a molestarse con esta situación y formó un nuevo grupo disidente con el nombre de «la Legendaria Banda» con base en Billinghurst. Luego de reuniones con Luis Barrionuevo, la Negra conversó, entre otras cosas, su regreso al pequeño grupo funebrero.
Actualmente, el peligro de guerra es inminente, una bomba a punto de estallar entre dos hermanas que se disputan el poder de la barra brava de uno de los clubes más grandes del conurbano, y los perjudicados serán únicamente los hinchas.
Como para echar más leña al fuego, fuentes cercanas aseguraron que hace un mes hubo un tiroteo entre la banda de Suárez y la del Conventillo, dos pequeños grupos que responden a líderes diferentes, y pareciera acrecentar el peligro.
